16 de mayo de 2008

Lothse vació su cenicero en mi coche

Estaba escrito. Tras su post cenizo del miércoles 14 de Mayo, Lothse vació sus cenizas en mi coche y pasó lo que hoy intentaré describir con todo lujo de detalles. Pero antes, como me encantan las películas, adelanto una imagen de la trama.

(Al fondo, mi coche con el capó abierto y aquí delante, la piedra donde más tarde descansaría)

El miércoles por la noche, tras varias insistencias de mi madre, accedí a comer con ellos en el Escorial.

Mis padres iban bastante temprano así que yo decidí ir mas tarde para llegar allí a la hora de comer, y volver después de cenar puesto que hoy trabajaba.

A la una y media, salí de Madrid rubo al Escorial. Sonaba Take a walk on the wild side de fondo, cantada por Lou Reed y Suzanne Vega. Y realmente algo "wild" fue.

Tras varios kilómetros a velocidad de crucero de la A6 (132 km/h) el coche empieza a protestar con un pitido que no pegaba mucho con la canción que en ese momento sonaba: Bad Day, de Daniel Powder. Miré el cuadro de mandos y estaba hecho un poema: Un aviso de sonido por temperatura del motor, un aviso visual de alarma de temperatura del motor, 10 lineas de un total de 10 en el indicador de temperatura del motor y el motor limitado a 80 km/h para no seguir rompiendo el coche por la temperatura del motor. "Va a ser que el motor está muy caliente" - pensé.

Estaba a la altura de Torrelodones y me salí inmediatamente para buscar un sitio donde arrimarme. Mientras buscaba sitio cerca de la autopista, llamé a mis padres para avisarles de la avería y, una vez aparcado bien lejos de la autopista (Torrelodones no está hecho para aparcar, señores) llamé a la Mutua para pedir asistencia. Benditos móviles.

Dí los datos, mi móvil, conté lo que pasaba y volví a llamar a mis padres para decirles la situación y que venía la grúa de camino. Benditos móviles.

Aproveché para llamar a Ford y solicitar la dirección y teléfono de algún taller por el Escorial donde llevar el coche. Benditos móviles.

Unos minutos más tarde me llamaron de la Mutua avisándome de un retraso de 15 minutos de la grúa. "Por favor, mantenga el móvil disponible, es necesario por si hay algún problema. Le avisaremos, gracias". Benditos móviles.

Llamé de nuevo a mis padres para avisarles del retraso y para que no se preocuparan si llegaba más tarde de lo que les había dicho y "bip bip". "Mamá? Mamá?? Mierda!!!!!". Sí, señores, móvil sin batería. Malditos móviles.

Mientras esperaba a la grúa abrí el coche. Me disfrazo de mecánico profesional y como tal me autoconvenzo "Esto es el manguito fijo, el manguito, mira que lo dije que hay que revisar los maguitos!!!!". Se abría ante mí una buena mesa de operaciones. Es decir, esto:

(Las fotos las tomé en casa más tarde)

Lo que vi yo, así de primeras, fue el bote de plastico de la izquierda. Ese que en la foto parece tener en el fondo un color rosa, solo que cuando lo ví el bote era de color blanco en su totalidad. Esto quiere decir que el bote estaba vacío. "Seguro que algun manguito mal apretado lo ha vaciado".

Ese bote es el refrigerante del motor, que también es necesario para la calefacción. Hace ya unos días, mi madre, que usa este coche más que yo, me advirtió que la calefacción no funcionaba. Mucho me temo que desde entonces el motor de este coche ha estado sin refrigerar.

Creo que es hora de llamar a la Mutua para comentarles mis descubrimientos.

Pero claro, tengo que buscar cómo. La grúa estaba viniendo, así que no me podía alejar del coche, eran casi las tres de la tarde y no había nadie por la calle por lo que mendigar un móvil se hacía cuesta arriba y buscar un bar cercano sería la mejor opción pero.... lo se... es triste.. tenía en efectivo 1 euro y 27 céntimos. Y aun así, no había bares cercanos al coche.

Mendigué dos veces para conseguir hacer un par de llamadas con las que avisar a mi madre de dos cosas: La primera vez para comentarle que no tenía batería y que diese su móvil a la mutua para que, en caso de problemas, le avisasen a ella. Y la segunda, una hora después, para preguntarle si le habían dicho algo de que la grúa se hubiese perdido. Diez minutos después apareció la grúa y eran las cuatro y media.

Desde el móvil del conductor de la grúa hice una llamada al taller para pedir cita, pero el taller no abría hasta las cinco de la tarde así que decidí dejar el coche en el chalet, comer con mis padres y subir el coche por la tarde.

Llegamos a mi casa, dejamos el coche y, como no había cogido llaves del chalet (lo que hace la confianza de que todo va a salir perfecto), llamo al timbre. No hay nadie en casa. Genial!!

"Disculpe, podría hacer otra llamada desde su móvil" - le dije al mecánico de la grúa - "Para localizar a mis padres". "Por supuesto, el móvil está en la cabina". Menos mal que todas, absolutamente todas, las personas a las que acudí ayer eran simpáticas. Ninguna tuvo un mal gesto conmigo.

Mis padres estaban esperándome en el taller, puesto que la Mutua les dijo que llevábamos el coche al taller. Un ole por la Mutua.

Tras comer a las cinco de la tarde (me acordé de ti, Lothse) y echarme un rato en el jardín, que me lo tenía merecido, saqué las fotos de este post.

(Lo que veía desde mi "cama" de piedra)

Lo bueno de las subidas es que una vez arriba, lo que ves es cuesta abajo. Así que me acerqué al taller a por una garrafa de líquido refrigerante antes de romper la culata como le pasó a mi amigo Pablo con su Range Rover.

Una vez tenía el coche con el líquido a nivel subí al taller. Después de todo lo que había pasado, lo peor que podría pasarme es que me deje mi novia. Aja! menos mal que novia no tengo, así que no tendré ese problema.... y..... y..... tenía que sonar: Dry your eyes de The Streets. Allí en el taller, nos atendió un mecánico al que le expliqué mi problema.

Hay dos típicos mecánicos que te puedes encontrar. El primero es un señor gordo, con bigote y cigarro o puro en la mano, lleno de grasa al que le comentas el problema y te dice: "Bueno pues eso es de la junta, que se ha secado la goma, se ha agrietado y sale el líquido". Sin que tu puedas decir nada el mecánico te ha cambiado cuatro tubos, vaciado el aceite y cobrado todos los cambios, y el coche... el coche sigue igual.

El segundo, un señor de avanzada edad, que arregla coches desde que con 12 años ayudaba al mecánico del pueblo a cambio de una paga mensual de dos pesetas. A esta persona, le cuentas el problema y te escucha, te da preferencia ya que estás allí y le echa un primer ojo al motor. Te invita a pasar debajo del coche para que veas tu también por donde cae el líquido y no toca nada si no tiene seguridad de que eso sea el origen del fallo.

Por suerte me tocó el segundo, pero no pudo arreglarlo en ese momento ya que veíamos por donde caía, pero no de donde caía y habría que desmontar parte del coche para poder verlo. El hombre tenía cara de preocupado por el coche, y le fastidiaba no haberlo podido arreglar. No paraba de repetirlo. "En cuanto lo tenga arreglado, subiré al taller para comentarle lo que fallaba" - le dije. "Muchas gracias, y lo siento por no haber podido hacer nada"- contestó. "Gracias a usted, faltaría más, no se preocupe que ha visto todo lo que pudo". Media hora de revisión de coche y el hombre no quería cobrar nada por ello. Eso se merece una buena propina.

(El bicho a cuidar)

Despues de todo esto volví a casa, pasé el resto de tarde con mi abuela, mis tios, mis padres y mi prima. Cené y volví a Madrid, confiando en que, en 42 km, el coche no se calentaría. Con una garrafa de cinco litros de liquido refrigerante como copiloto y mirando cada 5 segundos el indicador de temperatura del motor.

Llegué a Madrid a las once y media. Noche cerrada y de fondo, sonaba el mismo disco que no cambié en todo el trayecto. Esta vez la canción era Sunny, la versión de Paul Carrack. Curiosa banda sonora para un día tan especial.

10 de mayo de 2008

Yo también te quiero...

Ayer me operaron y me extirparon un pequeño tumor. Eso es lo que ponía el volante y yo me quedé flipando, ¡no sabía que un grano enquistado fuese un pequeño tumor!

En fin, semejante individuo lo descubrí hace unos cuantos años cuando me vino el maravilloso acné. Símbolo de que ya estaba creciendo ascendí hasta la edad de combatirlo con el genial medicamento Roacután. Los efectos son devastadores, te corta los labios, te seca la piel y te tienes que hacer a menudo un análisis de sangre para ver que tu higado sigue funcionando como debería.


Entre las contraindicaciones anuncian cambios de humor, posibles depresiones e incluso ha habido casos de intentos de suicidio.

Posiblemente eso me hizo pensar que debería tomarlo. Dicho y hecho, 6 meses con el roacután y adios al acné, para siempre. Realmente me lo diagnosticaron un año pero en los análisis vieron que posiblemente me afectaba a la bilirrubina (la favorita de Juan Luis Guerra) y era mejor acabar a los 6 meses dado que no tenía acné en exceso.

Pero este grano de la espalda se resistió debajo de centímetros de carne, hasta ayer. No era peligroso, no crecía, no era grande (como una avellana) pero el rascarte la espalda y ver que tienes un bultito te hace sentir incómodo.

Establecimos una relación amor-odio durante unos cuantos años hasta que llegó el momento de decir: Te quiero.... pero solo como amigo.

La relación se enfrió hasta el punto de que ayer, corté por lo sano. Bueno lo hizo el cirujano.

Tras tres horas y 20 minutos de espera, por una complicación de otro paciente, a las 10 entré yo al quirófano. Un par de pinchazo de anestesia y a charlar con las enfermeras:
1) Me frotan la espalda con betadine:
- ¿Lo que me has echado en la espalda es anestesia de contacto?
- No hombre, es betadine, vas a flipar con la anestesia.
- Ah! gracias, me alegra saberlo.

2) Encienden el bisturí eléctrico y suena un pitido constante:
- ¡¡¡¡¡Ey!!!!! me mueroooooooo me mueroooooooooo, me estoy muriendoooooo que es ese pitidoooooo
- Es el bisturí eléctrico, deja de decir eso, si notas algo dinoslo y te ponemos más anestesia.
- no no, no me muero, no noto nada (mentira, al estar soltando chispazos cerca de la columna, notaba cosquillas en la nuca).

3) Dándome más puntos que los que se queda la DGT:
- ¿Haces deporte?
- Voy al gimnasio algunas veces, pero vamos, no mucho, ¿por qué?
- No por nada.... tienes una fibrosis impresionante.
- Ah.... y eso es bueno, malo, regular......
- Ni bueno ni malo, simplemente que tienes la espalda muy dura y que vamos por la tercera aguja de coser...
- Ah! vaya.... son gratis, ¿no?

Y ahora...... siento un vacío en mí que me hace echarlo de menos... recuerdo los ratos juntos, lo que nos divertimos y pienso... ¡A la mierda! que bien que me lo haya quitado, una cosa menos.

Menos mal que, puede ser que por tonto, no se me da muy bien olvidar a mis amigos. Y si esta relación se da con otra persona, me cuesta mucho deshacer una buena relación de amistad, no podría olvidarlo como hice con el quiste, ni cambiarla por unos cuantos puntos.

El topicazo de el hombre duro sin sentimientos no es tal y como se piensan, y a todos nos duele que una chica nos diga la frase: Te quiero, pero solo como amigo. Y las chicas lo saben. Sin embargo, muchos de nosotros seguimos ahí. Ahí es donde se demuestra que un tio no se derrumba. Cuando, tras haber escuchado esa frase, y sabiendo que ella descarta cualquier posibilidad con él, sigue siendo un amigo (aunque, iluso de ti, siempre desearías ser más).

Sirva este corto, para darse cuenta del punto de vista del chico, y no de la chica al que estamos acostumbrados:

6 de mayo de 2008

En clave de tango

cambalache.

(De cambiar).

1. m. Trueque, considerado con desprecio, jactancia, satisfacción, pesar u otro movimiento del ánimo que se expresa por el tono y el contexto.

2. m. Trueque hecho con afán de ganancia.

3. m. Trueque de diversos objetos, valiosos o no. U. t. en sent. despect.

4. m. coloq. Trueque, con frecuencia malicioso, de objetos de poco valor.

5. m. Arg., Par. y Ur. prendería.



Ayer, tras pasar a recoger mi diploma y el dvd con la secuencia que grabamos en el cursillo del instituto del cine, vacié mis bolsillos en mi cuarto y me encontré con una novedad encima de mi portátil.

Esta sorpresa era consistía en un par de folios con una de las partituras que, inconscientemente, más deseaba tener. Un tango de Enrique Santos Discépolo llamado Cambalache.

Mi padre llevaba tiempo buscando esa partitura en todos sus viajes a Argentina para regalármela y al final la pidió y se la trajeron desde allí.



Mi familia es muy aficionada a los tangos, es algo que se lleva arrastrando desde mi bisabuelo, que yo tenga constancia, y se recuerda a menudo la cantidad de veces que mi abuelo escuchaba y cantaba tangos de Carlos Gardel.

Cuando yo estudiaba piano, entre 1992 y 2000, el primer tango que toqué no fue ni siquiera un tango argentino, sino que se trataba del Tango de Albéniz, de la Suite Española.



Yo no soy un experto en tangos, pero me gusta escucharlos de vez en cuando y muchos, como este Cambalache, me parecen de las mejores letras de canciones que se pueden haber escrito.

Resultará un poco largo escribirlo entero, pero os aseguro que merece la pena para comprobar que, desde 1935, Discépolo veía el mundo tal y como está ahora (Serrat lo confirmó en su disco Serrat en Directo allá por 1984).

CAMBALACHE

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también;
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y argaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

¡Que falta de respeto,
qué atropello a la razón!
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto al calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo´a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley.

Sin embargo, a pesar de que esta letra no hace falta que lo haga, el tango evoluciona, da pasos hacia adelante y, como el flamenco, se mezcla con otros estilos. Así como en España se pone cada vez más de moda el flamenco fusión con grupos tan populares como Chambao (aunque la palabra fusión se utilice más de la cuenta y la mayoría de las veces mal) desde hace tiempo escucho tango fusión.

El grupo Gotan Project (Gotan son las sílabas de tango invertidas) se dedica al tango mezclado con estilos tan diferentes como el house y el rap. Un estilo realmente interesante.


Este grupo me lo presentó Svaj Malizo por email hace mucho tiempo, pero realmente volví a coger interés cuando le visité en Lille a finales del 2007.

Los bailes del tango son los más expresivos y sensuales (aparte de los del reggaeton, está claro) y combinan a la perfección movimientos rápidos con lentos. Cuando se baila un tango la letra, la tenga o no, se escribe con el cuerpo.

El tango está de moda, posiblemente en segundo plano, pero está de moda y si no, que se lo digan a Richard Gere y a Jennifer Lopez en Shall we dance? que bailaban Santa María del Buen Ayre de Gotan Project o a Pedro Almodovar que dedicó casi una película a Volver de Gardel.

3 de mayo de 2008

Tan joven y tan viejo

Me estoy haciendo viejo. Y no es algo que haya notado poco a poco, sino que realmente es como si hubiese subido un escalón, lo he notado de repente. Un día cualquiera le das una vuelta a lo que haces y dices: Vaya realmente esto no me pasaba antes, estoy haciendome mayor...... - silencio, miras unos segundos hacia arriba, vuelves a bajar la mirada - mierda!

Está claro, yo no tengo la culpa de esto. Bueno, aclaro, yo no soy el principal causante de esta situación. El culpable es el tiempo (obvio), pero como a él no puedo echarle las culpas, porque lo único que hace es pasar, me dedicaré a buscar otras víctimas. Y van a ser dos, la familia y los amigos.


La familia: Es la primera porque me queda cerca y quienes primero pagan son las madres y las abuelas porque, Quién no ha sufrido las frases tipo ¡¡Qué mayor estás!! o las típica después de un día de juerga ¡¡Levántate que ya eres mayorcito para hacer el vago!! Esta última millones de veces, hasta el punto en que mi madre me consideraba un apéndice de la cama y me ventilaba como el resto de la habitación. Llegaba, entraba, abria mi ventana y se iba cerrando la puerta. Y yo congelado no me quedaba otra que temblar pensando "Sssii yya se queque soyyy mayyyorrrcito papara esttto"

Ahora bien, desde hace un mes soy tio. Estoy encantado con mi sobrina, se me cae la baba, pero traslademos esto a mi edad. El primer sobrino define tu edad, literal. Mejor dicho, el peso del primer sobrino define tu edad. Lo que pese multiplicado por diez son la edad que sientes. Por poner un ejemplo, si el niño pesa 3'450, en cuanto sostenga al bebé en mis brazos voy a pasar de 24 a 34 años y medio, que el medio ese fastidia casi tanto como el 34. Desde entonces, cada dos por tres estoy en casa de mi sobrina, perdón, de mi hermana. Aunque todavía no me tomo un té con pastas cada vez que paso por ahí, pero tiempo al tiempo.

Tus amigos: Soy viejo gracias a mis amigos. Con los que decides quedar un viernes por la noche y, si sale algún plan, es estilo cenicienta. Sí, quedamos los viernes, pero unas cañas tranquilos, charlamos y ya está. ¿Vemos una película? Vale, pero en cuanto termine a dormir que estamos cansados.

Para salir bien hay que quedar un sábado, está visto que los viernes no se puede. Así que planteas el plan y el 50% ofrece a cambio una buena sesión de cine. Es normal, todos trabajan, los viernes o los sábados hay que ir al cine porque los demás días no se puede trasnochar.

Lo que no quiero admitir, pero no me queda más remedio, es que lo que les pasa a mis amigos es lo que me pasa a mi de vez en cuando. Por ejemplo, este fin de semana de cuatro días en el que no he hecho nada fuera de lugar para una persona adulta. El jueves me desperté tarde, comí, leí, fuí al gimnasio y tras dos horas comenté con Sara, la recepcionista, como iba el puente y a lo que nos dedicábamos. Y ayer, me desperté temprano y me fui a dar una vuelta de dos horas en bici por Madrid. Comí, leí, y fui al gimnasio, como el jueves, a hacer otras dos horas de ejercicio y a charlar de nuevo con Sara sobre los planes del puente. Puede sonar triste que mi plan sea ver la tele un rato o escribir historias que circulan por mi cabeza, pero me apetecen y quizás lo peor de todo para mis lamentos de edad, me gustan.

El miércoles tuve una cita en el Ikea con la señorita Carmen (no daré detalles de por qué ese lugar) con quien hablé de varios temas como éste durante cuatro impresionantes horas (ojalá hubiesen sido cinco o seis). Comentamos al trasluz nuestros miedos entre dos copas de ribera del duero y un par de pinchos de una maravillosa tortilla, y, es curioso, pero ninguno de los dos tenía miedo a envejecer.

En la mayoría de mis cuadernos hay una frase que me ha salvado de muchas preocupaciones y posiblemente de la del miedo al envejecimiento. Siempre escribo en grande en la primera página: "¿Y tú, eres capaz de sonreir hoy?". Pues bien, Carmen tiene una bonita costumbre. Sonríe. Siempre sonríe. Puede sonar raro, pero en la calle hacen falta sonrisas y Carmen lo tiene bastante claro. Cada vez que alguien te devuelve la sonrisa, obtienes un triunfo. Hay más gente que se enfrenta con ánimo a sus preocupaciones, pero no se dan cuenta hasta que no ven a nadie que lo exterioriza con una sonrisa, por ejemplo.


Mientras escribo esto tengo a mi lado una copa de Albariño y suena de fondo el piano de Oscar Peterson, con una versión jazz de Fly me to the moon. Preciosa costumbre de viejos, ¿y qué?

29 de abril de 2008

Aunque tú no lo sepas... va por ti, Quique

- Ey! gracias, Fuiks!
- De nada, para eso estamos, jefe


Hoy es un día en el que me pasaré escuchando música de Quique González, a quien, posiblemente, muchos no conozcáis, pero para mi gusto escribió uno de los mejores discos españoles que puede haber y, aunque tú no lo sepas, firmó un clásico interpretado por Los secretos.


Sin embargo, esta canción siempre sonaba interpretada por los Urquijo, y la primera canción que escuché propiamente de Quique se llamaba "Cuando éramos reyes". Me acuerdo de escucharla en la radio, cuando la radio aún conservaba algo de calidad y, sobre todo, variedad.

"Cuando éramos reyes" era todo un símbolo de rebeldía de la juventud madrileña con un poco de melancolía y con una potencia que te invitaba a seguir gritando al terminar la canción. Era la forma de decirle al mundo "Yo siempre seguiré siendo joven, ¡que os den!" y no contento con eso volvías a gritar "¡Y que os guste!". Algo así como "18 til I die" de Bryan Adams.

Quique buscaba sacar adelante sus temas con un gran esfuerzo. Y, gracias a su profesor de guitarra, pudo dar el primer paso. Con ayuda de Carlos Raya consiguió sacar a la venta Personal.

Carlos Raya.... ¿os suena? ¿no? ¿Seguro que nunca escuchasteis a Fito y Fitipaldis? Pues Carlos Raya es el guitarrista que les acompaña en el último disco Por la boca vive el pez. Supongo, aunque no tengo la seguridad, que, empujado por Carlos y Dro Atlantic, Quique González fue el telonero de Fito y Fitipaldis en su última gira, mejor dicho, consiguió hacer su propia gira junto a Fito y Fitipaldis.

Pero Personal no cumplió con las espectativas comerciales de su tiempo (hablamos de 1998) y Polygram decide despedirle. Aun así, Quique no se da por vencido y decide grabar por su cuenta, de forma artesanal y vuelven a enviar las maquetas a Polygram, que se estaba juntando con Universal por aquel entonces. Polygram edita las maquetas y decide apostar de nuevo por Quique editando Salitre 48.




La compañía resultante de Polygram y Universal, de nuevo, prescinde de Quique. Pero se las apaña de nuevo y vuelve a grabar un tercer disco, Pájaros mojados, con Universal tras unos cambios en la compañía. Tras este tercer disco, Quique, vuelve a ser despedido y decide seguir en solitario, sin ayuda de discográficas, peleando a la contra.

Crea su propia compañía Varsovia!!! Records y publica dos discos, Kamikaces enamorados y La noche americana, pero esta aventura no le sale bien debido al trabajo que supone sostener además de su música, toda una compañía, por lo que, a principios del 2006, decide firmar con Dro Atlantic, editando así sus dos últimos discos: Ajuste de cuentas, un recopilatorio con colaboradores como Ivan Ferreiro (ex cantante de Los Piratas), Jorge Drexler, Miguel Ríos y Enrique Bunbury, y Avería y Rendición (2007).

Quique tiene dos grandes discos que siempre tendré presentes. Personal es un disco que está siempre encima de mi mesa, por ser el primero y por tener la canción que me conquistó. Y Ajuste de cuentas, por ser el triunfo después de su lucha contra las compañías discográficas. Quique no ha perdido las fuerzas en ninguna de estas batallas.


Aunque tú no lo sepas, Quique, no hay palabras para agradecerte tu música.

24 de abril de 2008

21: Black Jack

No confundir Jack con Hawk, el segundo fue derribado. Ni tampoco Black Jack con Jack Black. Hablamos de Black Jack, el famoso juego de casino, teóricamente el actor principal de la película 21: Black Jack.

Lo primero que hay que decir de esta película es que, si estás buscando en ella Casino de Scorsese, busca mejor Casino de Scorsese, y si por el contrario buscas Ocean's Eleven, es mejor que busques Ocean's Eleven. Por supuesto, no vayas a ver esta película creyendo que vas a ver otra.

Sobre el guión, me da igual que en una clase donde hay alumnos que saben crear de la nada un robot guiado por GPS estén aprendiendo el cambio de variable. Lo único que quiero son tres cosas: que tenga calidad, que me entretenga y que se ajuste a la sinopsis. Y siento decir que solo cumple con la de enmedio.

21:Black Jack son 123 minutos rodados alrededor de una mesa de Las Vegas salpicados con tramas típicas de amor, amigos frikis y super jefazos que se las saben todas (salvo la última).

La historia, normalita, cuenta como un grupo de estudiantes se forraron en Las Vegas estudiando las cartas de las mesas. Y bajo mi punto de vista, podría haberme dejado llegar antes a casa, pero aun así cumple algo que no siempre consigue una película larga: no cansar.

Un problema en el resultado que podemos ver en el cine es que, desde el principio, hay dos grandes jugadores, pero uno de ellos aparece muy poco y ya no hablamos de los contadores asiáticos, sobre todo la chica. Es una pena teniendo en cuenta la duración de la película no haber aprovechado y repartir un par de minutos más por cabeza.

No se si a alguien se le ha ocurrido, pero para mi los grandes jugadores deberían ser Jim Sturgess y Kate Bosworth. Esto sería el duelo clásico de protagonistas, pero en este caso yo lo echo de menos puesto que hay suficientes tramas paralelas como para permitirse esta rivalidad tan común y que no deja de gustar al espectador.


Las actuaciones no son de premio, cumplen con su papel sin destacar, ni siquiera Kevin Spacey.

El actor principal debería ser el juego y el engaño, pero en gran parte de la película permanece escondido debajo de la relación Jim Sturgess-Kate Bosworth, Jim Sturgess-Kevin Spacey y Kevin Spacey-Laurence Fishburne. Esta superposición entre las tramas es tal que la forma de contar no queda clara en la presentación. A destacar en las actores, que no me gusta la actuación del señor Fishburne y que Jim Sturgess me recuerda a Alejo Sauras (¿?).

No hay planos impactantes en la fotografía. De vez en cuando aparece alguno bonito, como por ejemplo, las vistas desde la suite de noche, o el colorido de las escenas dentro de los casinos (claro, que cuentan en parte con el apoyo de las luces de colores típicas de los casinos). La transición entre planos es correcta, no cansa por repetición de planos y NO MAREA. Es un pecado en las escenas de acción donde hay cantidad de luces de colores echar la película a perder por los movimientos de cámara. Con el movimiento de cámara das más sensación de acción pero hay que saber usarlo o el público vomitará sobre las palomitas (nada recomendable al precio que están). En 21: Black Jack la acción la lleva la secuencia y es suficiente como para no transmitir más desde la cámara.


Como conclusión, viendo 21:Black Jack no miré a mi reloj en ningún momento, por lo que no puedo tacharla de mala, y tampoco se me cayeron las palomitas de la boca por lo que no puedo tacharla de obra de colección. Mi nota para esta película: un 6,7.

Para más detalle, podeis encontrar información en la correspondiente ficha de IMDB.

23 de abril de 2008

Cinco tonos para mi móvil

Sigo con las listas. Lo sé, esto está llegando a obsesionarme, pero no me echeis ninguna bronca. La culpa la tiene un tal Nick Hornby por escribir ese libro.

Ayer, volviendo del cine (fui a ver 21: Black Jack), me vino a la cabeza un grupo australiano que se llama Wolfmother. Una de sus canciones se ajustaba perfectamente al ideal de tono de móvil.

Normas básicas del buen tono de móvil:
  1. Que conozcas la canción: fundamental para reconocer tu móvil.
  2. Que los demás no la conozcan, o, por lo menos, que no la tengan de tono: por lo mismo que el punto 1.
  3. Con un principio impactante: para que pegues un brinco en cuanto te llamen, a ser posible, que puedas llegar a pasar verguenza.
  4. Un volumen alto: para que lo oigas incluso cuando escuchas música y para callar la música de carraca de los niñatos del metro.
  5. Larga: para que no aburra si no lo coges, sobre todo cuando te llaman y no tienes el móvil contigo.

Mis dos últimos tonos cumplen estos requisitos, y los incluyo dentro de mi lista, aunque posiblemente mañana esté convencido de que esta lista definitiva haya caducado:


Led Zeppelin: Rock & Roll (mi antiguo tono: nunca llegó a oirse la voz de Plant)


Wolfmother: The jocker & the thief (tono actual: por ahora solo se ha escuchado la guitarra del principio)


Ocean Colour Scene: Hundred Mile High City


Ben Harper: So High So Low (foto dedicada a Pabs y a Carlos: VICTORIAAAA!!!)


Counting Crows: Angels of the silence


Os aviso que esta lista la he hecho en 5 minutos y no precisamente por tenerlo claro, sino porque así han sonado las canciones en mi iPod mientras trabajaba, así que admito sugerencias.

Por otro lado, hablando de Nick Hornby, creo que me voy a leer un libro de él pronto. Se llama A long way down y trata de cuatro personas desesperadas que se conocen en Nochevieja justo cuando se van a suicidar. Recomendado por mi amigo Pabs, este libro pinta muy muy bien.

Por cierto, ¿qué pasó con ese libro y Johnny Depp? He encontrado una noticia del 2006 bastante interesante: Johnny Depp ya prepara sus nuevos proyectos como productor

Ojalá lo veamos algún día.

22 de abril de 2008

Inyectándome cine

Este fin de semana me he inyectado cine. Y digo inyectado por dos simples razones, la primera es que estuve en un taller cortito, apenas 15 horas, sobre cómo rodar una película junto con Pruden (a la izquierda) y Carlos.

La segunda por la película que vi el viernes por la noche: Miedo y asco en las Vegas.


Voy a comentar únicamente el curso: Cómo se hace una película. La película Miedo y asco en las Vegas se la dejo a Jandro, que lo explica a las mil maravillas: aquí.

Para tener más información de los cursos, podeis pasaros por la web oficial del Instituto del Cine:

A la cabeza del taller estaba Juan Fernando Andrés (Director de Cine: "Mosén" (1998); Melodías (1998); Estoy a tu lado (2000); El doctor (2001); y Alessandro Tagliolini(2003). Algunos de sus trabajos han sido premiados en varios festivales. Está preparando su primer largometraje: "Musarañas") y el objetivo era rodar una secuencia y montarla.

Posiblemente os suene aburrido que os diga que el primer día, viernes, tuvimos cinco horas de pura teoría. Sin embargo, por extraño que pueda parecer, en absoluto resultó pesado.

En estas primeras horas, Juan Fer nos comentó por encima los actos de un largo y de un corto, sus diferencias en el guión (que no es únicamente el tamaño). La importancia de hablar con imágenes y de entender que los diálogos hablan, sobre todos, de la boca que los pronuncia.

Tras unas horas hablando de los guiones, pasamos a la dirección. La organización del equipo de dirección, los documentos claves en un rodaje y los opcionales (story boards por ejemplo) y por último pasamos a la teoría de los planos. Entre otras cosas aprendimos a diferenciar plano de toma y nos explicó las cuatro clasificaciones de planos. Y hasta aquí pasaron cinco horas, llenas de ejemplos y destrozando películas.

Al día siguiente nos esperaban cinco horas de rodaje.

Allí llegamos todos con el mismo pensamiento, que no nos acordábamos de nada de lo que habíamos aprendido el día anterior. Tonterías. En cuanto empezamos a rodar, por lo menos yo, me iba acordando sobre la marcha que tipo de plano era cada uno que usábamos.

Durante el rodaje nos turnamos las funciones: script, acción/corten, micrófono, arte, envenenador (papel de Carlos en la foto de la derecha. Carlos es el segundo por la izquierda)...

Y ya por fin el domingo hicimos el montaje en común, usando la aplicación profesional Avid Xpress HD. Y esto chicos, es un mundo. El manejo de los brutos (los planos rodados) cada uno los combinaría de una forma, y cada uno tendría una secuencia totalmente diferente.

Por último, escogemos la banda sonora y los títulos de crédito. El resultado lo obtendremos en dos semanas, junto al diploma.

Nada más llegar a casa, me vinieron los primeros "¿Y si...?": ¿Y si el protagonista hubiese confundido el vaso?

Os dejo con compañía, un corto bastante curioso:

Compañía de Álex Hernández

17 de abril de 2008

La lista de coches

Hoy me dedicaré a hacer la lista de coches. Cada vez me acuerdo más de High Fidelity, un libro totalmente recomendado del que, si te entra la pereza, siempre puedes ver el resumen audiovisual de John Cusack en la película del mismo nombre.



Más adelante haré listas de música y películas, que también he empezado a pensar en esos temas, pero por ahora, me dedicaré a los coches.

1º) La furgoneta Hippy por definición, la Volkswagen T1. Esta furgoneta es preciosa y significa mucho para gran cantidad de gente. Está muy ligada a la música y es un icono de los años 60 (corregidme si me equivoco). Aqui teneis una foto de la T1 vestida de novia:


2º) Mini. Pero no la nueva versión, sino el clásico. El de Mr Bean. Además, no solo me gusta ese coche por todo lo que representa, como la T1, sino porque mi tio tenía uno hace años.


3º) Lincoln Continental Convertible. Un clásico que aparece en uno de los videos claves y más lamentables del siglo XX, el asesinato de Kennedy. Es curioso que Kennedy muriese en un coche con nombre de un ex-presidente (que también fue asesinado). Y no solo eso, Lincoln murió en un teatro, el Ford Theatre. Ford es el apellido de un presidente posterior, Gerard Ford. Casualidades aparte, el coche es el siguiente:


4º) Ford Mustang. También la versión antigua, finales de los 60, la que salía en la película Bullit y demás, cuando este modelo no parecía que lo hubiesen hinchado con aire. No niego que la nueva versión sea bonita también, pero prefiero la antigua. Una foto:


5º) Maserati Quattroporte. Creo que ya he puesto demasiados clásicos, así que ahí va un deportivo modernito. Además un deportivo de cuatro plazas con sus respectivas puertas, algo que no es muy normal, de hecho, jamás vi un deportivo con cuatro puertas.


6º) BMW serie 6. Un alemán, no podía faltar. Ya se que hay varias versiones del serie 6, un par de motores mas o menos y la serie cabrio. Me basta con el motor bajo de gama, es totalmente suficiente para esta preciosidad de coche:


Y estos son todos, por ahora.

16 de abril de 2008

Mi lista de consumibles

Saliendo un poco del tema del blog, que lo creé para escribir historias cortas, voy a comentar algo personal, dejando la imaginación un poco de lado y siendo, en parte, provocado por Cris (teneis el enlace a su blog a la derecha en esta misma página) que me dio envidia por lo tan al día que mantiene su blog.

Seamos realistas, más de una vez todos hemos pensado en hacer una lista con lo que nos gustaría tener. De vez en cuando la gente se balancea, empieza a pensar en casas de 24 dormitorios con sus correspondientes cuartos de baño y aseos para las visitas, pero la mayoría de las veces no son cosas inalcanzables.

Básicamente es lo que estoy haciendo yo, desatar mi vena consumista, así que empiezo con mi lista:

1º) Amplificador (combo) de válvulas para guitarra eléctrica: Así, de primeras, unos 50W. Algo que se defienda bien en sala y en directo, por si las moscas. Que suene bien con y sin distorsión, simplemente que ninguna de ellas suene a chatarra. Uno por ejemplo: Hot Rod Deluxe de Fender, aunque no me convence su distorsión.

Un ejemplo de como suena:
http://www.youtube.com/watch?v=z0mgUGoP7_0


2º) Amplificador normal para mi cuarto: Estaría bien que fuese a válvulas, pero cumpliría también con trasistores, con varias entradas estereo para poder enchufar un par de ordenadores y la microcadena y con salida para home cinema. No se si este cumple todos los requisitos, pero para hacerse una idea, sería algo así:


3º) Cámara de video HD: Por ahora empiezan a bajar de precio y la calidad es sencillamente impresionante. Me encantaría tener una. Para poner un ejemplo
4º) Cámara de video Super 8: Me encantan las películas filmadas con este trasto y de hecho mis padres conservan su cámara super 8. Lo malo es trabajar con las cintas, que termina siendo excesivamente caro. Un ejemplo de cámara super8:

5º) Cámara de fotos reflex digital: En concreto la Canon EOS 400D o 450D. Y por el momento con el objetivo 18-55 pisapapeles que viene con la cámara. Para empezar a "reflexionar" es más que suficiente.


6º) Un tocadiscos: a ser posible con aire retro, sin necesidad de estar preparado para hacer scratch ni ninguna otra historia de DJ, solo necesito que suene a sus revoluciones. Como, por ejemplo, este:

7º) Unos auriculares: De los grandes que tapan las orejas, y donde se escuche bien tanto la música como si lo enchufo al amplificador de la guitarra. Que sean cómodos y que no pesen en exceso, algo así:


Y por ahora lo dejamos aquí. Por pedir que no quede.