13 de noviembre de 2009

Un cuento para Marta


Posiblemente porque no se inventarme historias con la suficiente dulzura como para hacer dormir a los niños, me veo obligado a meter la mano en el saco de mis memorias, revolver y sacar un papelito en el que está escrito el nombre de algún cuento bien conocido, para poder escribirlo con otras palabras.

Robo sueños, como un delincuente, por simple afición y de vez en cuando me paro a devolver aquellas risas que me contagiaron su momento de felicidad. Me cuelgo de ilusiones y me sumerjo en ojalás que mantienen mi vida en contínuo movimiento, dando ritmo a mi corazón al compás de mis pasos sobre la acera (a veces con mi cabeza entre las nubes y otras con mis manos rozando suavemente el agua) pero al mismo tiempo intento mantener los pies en el suelo por si es necesario amortiguar alguna caída.

De vez en cuando me dejo llevar a aquel mundo de dibujos donde el topo Edu, torpe estudiante de minas se encontró a su amigo de la infancia,Rigo, un pájaro tejedor, bien reconocido arquitecto cum laude, allá por las montañas a la llegada del otoño.

(Como los topos son muy feos, pongo a Topogigio, siempre es mas agradable)

- Edu.... Edu... ¡¡¡Edu!!! - gritó Rigo.
- ¿eh?
- ¡Edu! ¡soy Rigo! ¿te acuerdas?
- Ah! ¿Rigo? ¡Oh si! ¡claro!, ¡como no! ¡cuánto tiempo! oye, qué haces por aquí?
- Me daba un paseo, estoy buscando nuevos materiales para mi nido, se acerca el invierno.
- Bendita casualidad, ¡tenemos la misma ocupación entonces!
- ¿Si? cuéntame, ¿qué pretendes hacer? ¿Cómo has planeado tu nuevo hogar?
- Excavaré, como el año pasado, crearé un pasillo largo que de acceso a cada una de las habitaciones... a derecha y a izquierda, alguna lo suficientemente grande como para dormir y otra para guardar la comida durante el tiempo que dure el invierno.
- No es mala idea, pero, ¿y si te encuentras alguna raíz?
- En ese caso cavaré mas abajo y la sortearé.
- Por favor, Edu, has de ser más planificado, una vivienda es algo muy importante de lo que uno se tiene que sentir orgulloso, piensa todo el tiempo que vas a disfrutarla, es importante invertir en ella.
- Cuéntame entonces cuál es tu idea. ¿Cómo será tu nido?
- Lo primero de todo buscaré una buena zona. La colgaré en el árbol con mejores vistas de la montaña, lejos de los depredadores. Estará hecha con ramitas trenzadas, sólida y consistente, con unas paredes que soporten el viento y un enganche bien fuerte que le permita a mi nido mecerse sin peligro de caerse al suelo. Tendrá una zona de cobijo principal, otra para los niños, otra de despensa a dos alturas, un pasillo que permita la ventilación sin que se pierda el calor y un pequeño balcón donde asomarme con mi pareja las noches de luna llena.
- Te envidio, Rigo, pero no puedo hacer otra cosa ya que yo no tengo alas con las que volar hasta las ramas de los árboles, ni pico con el que tejer, ni una buena vista como para disfrutar de los paisajes.

(Aquí un pájaro tejedor en su balcón)

Tras esta conversación, ambos se despidieron y comenzaron su labor cada uno tal y como pensaba. Edu llegó a cavar varias galerías por debajo de los árboles tal y como tenía pensado, con lo suficiente como para pasar la época de nieves. Rigo por su parte no tuvo tan buena suerte y apenas empezó a tejer su nido, llegaron unos leñadores que cortaron todos los abetos de aquella zona para venderlos por navidad, lo que hizo que su empeño de disfrutar tan lujoso invierno cayese violentamente contra el suelo.

Precisamente, esta misma historia es la que no llegó a aprender una joven pastora hasta que se tropezó y rompió su cántaro, y te cuento esta historia, querida Marta, porque en el papel que cogí para escribirte el cuento ponía: "La lechera".

26 de octubre de 2009

La importancia de un buen título


Probablemente me esté equivocando puesto que de marketing domino realmente poco, por no decir que mis reflexiones carecen en su totalidad de base alguna.

En el caso de las series de televisión la gran mayoría de los espectadores no tenemos conocimiento de las estrategias para fomentar el consumo. Sin embargo los consumidores somos los que partimos el bacalao, así que las opiniones de los ignorantes son realmente importantes, escapando de normas, reglas y teorías de marketing.

Por poner un ejemplo, los adolescentes se identifican con gente de su edad y con vidas similares a la suya. Escoges un instituto, formas una pandilla y añades un puñado de secretos entre ellos que provoquen celos, broncas, amores...

El comportamiento alocado, un intento de ser adulto sin dejar de ser travieso, inquietud por probar todo a ver que pasa, mezclado con problemas familiares, los clásicos de todas las clases, el parado, el listillo, el chulo, la pija, la chica emo (da mucho juego últimamente), la punk, la independiente, el gay o la lesbiana (un filón de historias), el chico de padres recién separados, la chica de padre alcohólico y maltratada, la familia con problemas económicos.... on and on... y por último, un título bien puesto: "Física o química". Con su significado inocente de asignatura de instituto o el descriptivo, tener química y dedicarnos a las relaciones físicas. La vida tabú de los jóvenes, la puerta de atrás que no se muestra a los padres. Las consecuencias son la sorpresa por parte de los padres y de fanatismo por parte de la juventud.


Por 12 zascandiles* nombrad adolescentes que no ven "Física o Química". En mi época se llamaba "Compañeros" o "Al salir de clase". Da igual, triunfa y siguen la misma fórmula.

Reunimos a Marcos, Eva, Teté, Raul, Guille para las anécdotas de instituto consiguiendo enganchar a los jóvenes. Las situaciones de comedia entre Diego, Santi, Lucía, Fiti... se encargan de los mayores, y para redondear, un título acorde con la serie: "Los Serrano". Una serie perfecta para verla en familia. Una bomba que puede servir para ganar audiencia a la competencia, tal y como pasó, compitiendo con las demás series del momento "Aquí no hay quien viva". Anteriormente ya había pasado con "Médico de familia", y creo que no hace falta comparar "Médico de familia" y "Los serrano" para darse cuenta de la cantidad de cosas que tienen en común, el público al que se dirigieron y el éxito de ambas.


Ahora se busca serie que enganche.

La idea que ha llegado es la siguiente (plagio descaradamente, mostrando la fuente):
"Historia de una familia liderada por Felipe Tamayo, el padre, un ladrón que al ir a robar a un chalé con su hijo es testigo de un doble asesinato. Este hecho le obliga a testificar en contra de la banda y, para protegerlos, toda la familia debe cambiar de identidad para mantenerse a salvo. De la noche a la mañana la familia se muda de un humilde barrio a una urbanización de lujo en la que la adaptación no será nada fácil." (fuente)

Desconozco el guión, pero con esta idea se puede explotar la actividad de padre e hijo como ladrones y las aventuras que corren. Triunfó en dibujos con "Lupin III", no funcionó como película (muy mediocre) pero como serie yo apostaría por ello.

Para reforzar añadimos la historia del barrio ("Mis adorables vecinos", "Aqui no hay quien viva", "Lo que se avecina") y si nos quedamos cortos, siempre podemos recurrir a hilos clásicos: el instituto de los chavales y el ambiente familiar junto con la mujer ("Los serrano", "Médico de familia" o incluso gags estilo "7 vidas" o "Aida").

Mezclas, agitas, remueves y obtienes un guión que puede funcionar. Pero no la cagues con el título. Dale al coco un poquito. La gente lo primero que ve es el título, y si le atrae se lee el resumen, y si le sigue atrayendo comienza a verlo en algún que otro momento de zapping.

Foto extraida de: http://tvoh.es

El título no es ninguna tontería, tu éxito comienza ahí, así que descarta todo opción al fracaso. No lo llames "La miel del trigal", no tiene sentido. No lo llames "Protegidos" puesto que hay otra serie en otra cadena que se llama "Acusados". Y sobre todo, no lo llames "Los Gómez" que ya tiene delito sabiendo que "Los Serrano" uno de los mayores éxitos de tu propia cadena, porque puede pasar exactamente lo que ha pasado:

Cancelación, tras dos emisiones, de "Los Gómez"

Me dan muchísima pena que ocurran estas cosas. De mi parte, un zascandil* al que ideó el título y ánimo a los que participaban en el proyecto, cuando queráis nos vamos de cañas y lo olvidamos. Lo digo completamente en serio.

*Zascandil, en su tercera acepción de la RAE y actualmente en desuso: Golpe repentino o acción pronta e impensada que sobreviene, comparable a un candilazo.

20 de octubre de 2009

Porque soñar es gratis, y sonreír también

Que hoy me haya despertado a medio soñar, por malo que parezca, es una de las mejores cosas que me podían pasar.

Sí, tengo sueño, el móvil que me despierta rompió mi ejercicio de imaginación y seguro que se cargó la mejor escena con su maldito pitido, pero a cambio me ha dejado las ganas de soñar despierto. Por lo menos es una buena razón como para poder seguir recibiendo y mandando mensajes y llamadas, por lo menos, por hoy. Un buen lanzamiento de móvil hubiese acabado con mi tragedia matutina, pero me obligaría a pasarme la tarde escogiendo un nuevo teléfono.

Aprovechando los retales de esta desgracia diaria de despertarse, he venido caminando al trabajo escuchando a uno de mis artistas favoritos: El señor John Mayer. Y gracias a la música me he ido teletransportando a lugares en los que me gustaría estar.

El primero de todos ellos ha sido la cama, por supuesto, y bien acompañado si puede ser, con unos mimos que te arropen y una cara delante de ti de las que no hace falta despertarte para saber que la sonrisa de tus sueños la tienes delante con banda sonora de Charles Chaplin y voz de Michael Jackson... como en este video:



Y tras despertar, abrir las cortinas y mirar que la ciudad que se levanta contigo es ni más ni menos que Nueva York. Con sus calles y avenidas, cruzándose en cuadrados rotos por el verde de Central Park... o puestos a soñar, desentrelazados por el verde de Hyde Park y su Serpentine, donde se apoya, en una de sus orillas, el monumento de Alfonso XII del Retiro tan querido por las parejas de Madrid.

Bajar de la habitación y pasear por las calles de los alrededores, con sus cafeterías típicas de las cercanías del Sacre Coeur de París, mesa para dos, café y manta, para después pasar a la panadería de al lado, y disfrutar de los olores de la masa recién horneada.

Y todo esto en un lugar donde nadie te conoce y rodeado de almendros, como bien pudiera ser Tokio, sin los extremos de Lost in Translation. Donde se detiene el tiempo, o por lo menos lo manejas a voluntad.

Un sueño, al fin y al cabo, que empieza igual que acaba. A ritmo de John Mayer en su nuevo single: Who says.

9 de octubre de 2009

La intención es lo que cuenta

Está claro, porque si no no me explico la facilidad con la que se reparten los premios de prestigio mundial.

Mi intención, por supuesto, será llegar a tener en mi despacho una estatuilla. Me da igual que sea un premio Cervantes, un Razzie o cualquier muñecote que luzca y haga bulto en mi estantería. Pero mientras me llega la hora (de ser premiado o de morirme), puedo entretenerme en la juguetería de El Corte Inglés escogiendo el título que mas me guste.

"Oscar al mejor padre del mundo", "Tu mujer certifica que eres el mejor marido", "Certificado de mejor amigo", "Diploma de mejor amante" (y este mejor no lo cuelgues por si lo ve tu mujer)...

Sueño con poseer al menos uno de ellos, aunque sería un poco egocentrista comprármelos a mi mismo, sobre todo el de mejor amante. Eso solo se lo puede permitir el señor Ismael Serrano después de su canción al amor propio.




Pero volviendo a la seriedad que a veces me caracteriza, por favor, ¿dónde se pide número para ser Nobel de la Paz? ¿Funciona como en la pescadería?

Se podría haber concedido a Piedad Córdoba por su mediación entre gobierno colombiano y las FARC o a Morgan Tsevangiari, que logró deshacer la dictadura de Mugabe en Zimbabwe mediante negociaciones. Pero para sorpresa de todos, el premio a ido a Barack Obama por.... por... por tener intenciones, porque méritos o objetivos cumplidos por ahora no ha tenido. Considero, por tanto, que Barack Obama tiene intención de merecerse este galardón.

¡Anda!, fíjate, ¡como yo! Tengo intención de llevarme el Nobel algún día. ¿Quién da la vez para el 2010?

Copio, literalmente, de la noticia de El Mundo:

La explicación oficial, publicada en el sitio web de la Fundación Nobel, no menciona ni un solo logro tangible. Podría decirse que el premio se debe a sus grandes discursos, como el dirigido a los musulmanes desde El Cairo el pasado junio, aunque de la mención a la desnuclearización se deduce que también han pesado las renacidas negociaciones con Irán y Corea del Norte o el acuerdo con Rusia para un futuro desarme.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/09/internacional/1255078949.html

Thanks for the info

Desde aquí, mi más sincera enhorabuena tanto a Barack Obama como a la señorita Leire Pajín, porque, como predijo, de ahora en adelante podremos hablar de otro hecho histórico por la capacidad de liderazgo (demostrado queda en el caso americano desde hoy) de dos iconos a ambos lados del Atlántico: La presidencia de Rodríguez Zapatero en la Unión Europea y el recién premio Nobel de la Paz Barack Obama.

Edición:
Lo hablamos el viernes por la tarde en casa de un amigo. No es la nominación que más llama la atención. Me sorprendí cuando me contaron que Adolfo, lider del nacional socialismo fue nominado al mismo galardón allá por 1939. ¿Razón? Esa misma, ser líder del partido politico aleman del nacional socialismo.

Juzguen ustedes:
http://nobelprize.org/nomination/peace/nomination.php?action=show&showid=2609

7 de octubre de 2009

Adiós a una vida

"Estás raro..."

Es la frase que más estoy escuchando últimamente, no falta de razón, porque reconozco que lo estoy.


Es normal, la gente te pregunta, se interesa por ti y busca a la persona que conocía desde que empezó esa amistad, pero cuando ha habido un cambio en tu vida que no te ha dejado indiferente, te comportas y contestas de una manera poco habitual. Algunas personas son bordes, otras se vienen abajo y comienzan a llorar, otros intentan fingir normalidad y ríen como respuesta a cada frase que les planteas y otros, como yo, simplemente eliminan el desparpajo característico de su forma de hablar para dar paso a una sequedad que llama la atención. Es un ejemplo bien claro de que cada persona es un mundo.

Eva y yo decidimos pegar un salto hacia el mar, pero acordamos no saltar de la mano. El día siguiente de hablar en serio sobre el tema que os comenté (léase Al final del camino) y habiendo tomado una decisión, ambos nos comportamos de una forma más individual, por llamarlo de alguna manera, éramos una pareja sin la complicidad del día anterior.

Bajo nuestro punto de vista, era necesario plantearnos el futuro tanto en pareja como de forma individual. La comodidad que nos daba nuestra estabilidad como pareja, frenaba nuestro ansia de crecer y de enriquecernos de manera personal. Es muy bonito pasarse un día haciendo nada con tu pareja, dar a entender que eres capaz de parar tu vida por ella/él... regalas tiempo, regalas oro (como dirán muchos). Pero hay un tiempo para todo, y no creemos que a nuestra edad debamos parar tanto.

Dicho esto, recogí unas cuantas cosas, las metí en una maleta, me despedí de Eva en la puerta con un beso, con lágrimas en los ojos y llamé a Miles, mi perro. Nos metimos en el coche, respiré y arranqué el motor. Próxima parada la gasolinera y de allí al apartamento de mis padres en la playa. No es tan complicado romper con esta rutina cuando teletrabajas.

Fue la primera vez que pasaba las seis horas de trayecto sin música, manteniéndome en mi carril y echando un ojo de vez en cuando a Miles por el retrovisor. Él también conocía la situación, y hasta juraría que la entendía, puesto que en ningún momento hizo ningún amago de regañarnos.

Hace ya un mes que vivo con Miles en Galicia y he cambiado totalmente mi forma de vivir, por pura necesidad. Aunque Eva y yo seguimos hablando a diario, ya no seguimos las pautas mimosas típicas, las conversaciones son mucho más adultas. No puedo quejarme que Eva ha sido lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Bajar a por el pan cada mañana, comprar la comida a diario, pasear a Miles por la arena de la playa, aprender a sostenerme en una tabla y dormir son las actividades que ocupan la mayoría de mi tiempo ahora mismo, pero si hay algo que realmente me llena de satisfacción, es darme cuenta de lo equivocado que estaba cuando pensaba que me conocía a mi mismo.

Con vuestro permiso, me retiro.


6 de octubre de 2009

Chenoa vs Muse

Hoy en vez de comer a la 1 rigurosa, comemos a la 1 flexible y vamos, por ahora, con 54 minutos de retraso, y mientras dura la espera, mis tripas aprenden a expresarse con ritmos que encajan más o menos con la linea base de la canción Uprising de Muse. Casualmente es la canción que estoy escuchando.

Es cierto que el nuevo disco de Muse es un "recuerda a", sobre todo a Queen, para que engañarnos. Lo que no me esperaba es que tras escuchar el principio de Uprising iba a terminar cantando a Chenoa. (Leyenda: en granate "Uprising", en verde "Cuando tu vas")

Tumtum tururum tururum tururum tururum........ bla bla bla y no me hables de sexo seguro tururum tururum ni martirices mi corazón tururum tururum que ahora te acuestas con un tal Arturo tururum tururum no se que no se cuanto que rima con dolor... tururum tururum Cuando tú vas! (Zasca!) yo vuelvo de allí....

Está claro que domino las letras de Chenoa a la perfección.

Para deleite del personal, mientras yo gozo del previo de una buena digestión, les amenizo con la correspondiente música. ¿Muse escucha a Chenoa? En esta la balear llegó antes.







4 de septiembre de 2009

Al final del camino



Muchas veces empiezas a andar por un camino que no sabes a donde llega por el simple hecho de avanzar. Saltas pequeños obstáculos, tomas decisiones en los cruces, y sigues avanzando. A veces te paras a descansar, a darte un respiro. Otras veces deshaces el camino andado y pruebas otra dirección.

Seguramente cuando aquel anónimo dijo la frase "Todos los caminos llevan a Roma", incluía en su mochila todo lo necesario para poder seguir adelante, como por ejemplo... un barco en el caso en que terminas de cara al mar.

Pero si no tienes barco, tienes un problema. Y la solución es dar la vuelta y volver a casa, como el anuncio del turrón, o sencillamente tirarte al mar y nadar.

Creo que no soy el primero, ni seré el último, que compara la vida con un camino. He pecado de originalidad y me he lanzado a un recurso demasiado clásico, pero a la vez bien efectivo.

Mi vida con Eva, como comentaba, es un camino que termina en el mar. Muy a pesar de muchos, hemos vivido y compartido experiencias mas deliciosas que las cerezas bañadas en chocolate y sorteado problemas que nos han dejado sabores de boca de ajo y pimientos de Gernika. Hemos aprendido de errores, hemos llegado a conocernos, a odiarnos y querernos, a complementarnos, a apoyarnos y a pararnos los pies antes de que se rompiese el cántaro del cuento de la lechera.

Y nos hemos parado delante del mar, después de tanto tiempo juntos, hemos mirado al horizonte y a los ojos, pensando en la decisión que nos toca tomar en este momento.

Que hacemos, abandonamos nuestro camino y volvemos a nuestro lugar de partida, o nos tiramos al agua con riesgo de ahogarnos. Traduciendo esta metáfora, ¿qué hacemos? ¿lo dejamos o nos casamos de una santa vez?


3 de septiembre de 2009

Primer día en IDF productos farmacéuticos


IDF productos farmacéuticos es una de las empresas más prestigiosas del país, con sucursales alrededor del planeta, que se dedica a la investigación de productos farmacéuticos abarcando gran multitud áreas.

Por ejemplo, IDF desarrolla soluciones de problemas musculares (Diapentol), estomacales (Oxinotrina que también se produce en grageas aunque son menos conocidas) e incluso antidepresivos o estimulantes (Aurretan 500 y Torinocina respectivamente).


Debido a la efectividad de sus productos y a los mínimos efectos secundarios, IDF es proveedor principal del estado en hospitales públicos y cuenta con un dispositivo de emergencia para situaciones extremas tanto nacionales como internacionales. Esto incluye brotes víricos repentinos de rápida expansión o pandemias y lotes básicos de primeros auxilios preparados expresamente para misiones de paz.

A nivel comercial y dentro de nuestro país, cerca del 37% de la venta de botiquines en farmacias pertenecen a IDF, clasificados en cuarto lugar en la lista de botiquines mejor provistos según la Organización Mundial de la Salud y un primer puesto si limitamos la clasificación a botiquines domésticos.

Conociendo todos estos datos, para un farmacéutico como yo, haber recibido una carta de aceptación para formar parte de la plantilla de la empresa es una alegría imposible de describir.

Tras un proceso de selección bastante duro, compuesto por cuatro pruebas, 6 personas fuimos escogidas para trabajar en un nuevo producto del área de psicología. Las pruebas son específicas para cada una de las áreas a las que, si las superas, podrás ser asignado. En el caso de la psicología, que son las que yo realicé, se componían de pruebas para medir las aptitudes mentales (rapidez de comprensión y razonamiento), aptitudes del sistema simpático (capacidad de reacción y comportamiento instintivo), aptitudes físicas (pruebas de estres, tolerancia a cambios bruscos de temperatura, tolerancia a olores fuertes) y por último, obviamente, una conversación personal con el responsable del área de trabajo sobre mis conocimientos de Farmacia, en especial, la química.

Tras una breve visita a las instalaciones, que pudimos ver únicamente a través de cristales (medidas de salud), nos dirigimos a un comedor donde nos habían servido la comida directamente. No estaba excepcionalmente buena, pero conocemos la importancia de seguir una dieta equilibrada en esta empresa. Las bajadas de azúcar, la hipertensión, o un simple dolor de cabeza, se puede agravar por los componentes químicos que manejamos. Además de la dieta, seguimos unos controles sanitarios periódicos de orina y sangre.

Durante la comida pudimos conocernos algo más. No íbamos a trabajar todos en el mismo proyecto, pero nunca está de más tener contactos en tu propia empresa.

De las seis personas, a simple vista, yo era el más joven. Me seguía Hannes, un chico polaco de poco más de treinta años, Mariola, una chica de la misma edad de Hannes nacida en Gibraltar y criada en Ceuta, Jon, un señor vasco demasiado serio para mi gusto de unos 45 años, Ricardo, el más hablador de todos. Dudo cuando intento calcular su edad, por poner un rango lo situaría entre los 40 y los 50. Y por último estaba Lourdes de 34, la única que no ocultó su edad. Es una chica muy deportista que mantiene su físico a diario y cuyo amor es un Braco de Weimar de tres años llamado Tarso, puesto que lo adoptó tras una lesión en un pié. Todos estamos solteros e independizados, es curioso.

Cada uno estaba asignado a un proyecto diferente, pero todos con algo en común: investigaríamos para el ejército. Nuestros proyectos son de alto secreto, no obstante, os iré contando lo que me permitan.

Mi nombre es Mario Alcázar, aquí empieza mi historia, inaugurando una nueva vida.

9 de agosto de 2009

No siempre puedes tener lo que quieres


Parece que fue ayer cuando Penélope, tras haber ahorrado lo suficiente como para comprar una nueva cámara reflex, vio su deseo roto en el suelo como la hucha de un niño. Se había averiado su coche y el coste del arreglo era más de lo esperado por lo que la cámara tendría que esperar.

Lo recuerda con pelos y señales. Dio la casualidad que al llegar al taller y entregar las llaves del coche sonaba un tema muy conocido de los Rolling Stones: You can't always get what you want. "Esperaremos otro mes" - suspiró y esbozó una sonrisa mientras extendía la mano con el llavero entre los dedos.

Desde entonces, John era casi un hermano para Penélope. La buena relación que ya había entre ellos, tanto a nivel personal como profesionalmente, se había intensificado. John pasaba a recoger a Penélope cuando tenía que pasar por el estudio e incluso no tenía que pedirle ayuda para ir a comprar, no hacía falta pedírselo, John se ofrecía en todo momento. Disfrutaban juntos, se complementaban. "Tal vez me estoy enamorando" - pensaba a menudo - "Juanito... no, Juanito es un gran amigo, una grandísima persona, pero no creo que sea amor, eso es una tontería, Juanito es así con todos sus amigos, es feliz".


Con su taza de té se sentó en el alféizar de la ventana, mirando a Little Charles, su coche, recién arreglado. Vuelve a estar delante de su casa, la famosa puerta blanca de la calle Elmont. Salvo su portal, toda la calle estaba decorada con aburridas puertas rojas, todas iguales. El rojo es el color del fuego y el blanco el de las nubes. A Penélope no le llamaba la idea de dormir en el infierno todas las noches, mejor acurrucarse en su rincón del cielo. Es mucho más agradable. "Little Charles, mi gran amigo, ¡por fin en casa! Cuánto te eché de menos, lo sabes, ¿no? necesito hablar contigo, como en los viejos tiempos. ¿Qué hago con Juanito? ¿Me gusta? ¿le digo algo? podría no salir bien... y no quiero perderle como amigo, es tan... necesario. Pero... ¿y si sale bien? podría ser maravilloso. Me confunde ese tema y siempre termino igual que al comienzo, posiblemente deba olvidarme y colgar las botas, como esas del cable de la luz que están encima de ti, Charles".

Esas zapatillas a las que muy poca gente les hacía caso antes de estrenarse Big Fish. En el momento en que te das cuenta de que las zapatillas que impulsan el balanceo de tu cable de la luz cuando hay viento no son las únicas de la ciudad, no dejas de mirar al cielo en su búsqueda. Seguro que significan algo. No puede ser una casualidad que a tanta gente se les caiga un par de zapatillas desde la terraza con tan mala suerte de engancharse en los postes de luz. Esas zapatillas que con la brisa caminan por el cielo sin cansarse. Quizás sea el deseo no cumplido de sus dueños, intentar caminar entre las estrellas.


Esta moda, bajo el punto de vista de Penélope, bastante bonita e interesante, se llama shoefiti. Consiste en atar dos zapatillas de los cordones, tirarlas al aire y que se enganchen en los cables de la luz o teléfono que pueblan las ciudades. Y dentro de cada par de zapatilla, una historia, un logro, una pérdida de alguien querido, unos deseos o unos recuerdos, que solo conocen las zapatillas y aquellos que las colgaron allí.

Dicen que en Estados Unidos, aquellos jóvenes que terminaban el servicio militar o que volvían de una guerra y abandonaban el cuerpo, colgaban las botas. Era el fin de una etapa y el principio de otra y esa era su firma. Otros cuentan que así se señalizan los puntos de venta de drogas. O incluso como señal de que ha habido un enfrentamiento entre bandas bajo ese punto. Hay gente que afirma que se lanzan unas botas al aire en memoria de algún ser querido al que han perdido como diciendo "Ey, ¡que te dejas las zapatillas!". Incluso hay quien las lanza por haber logrado un objetivo muy importante o simplemente por seguir la moda.

Sea cual sea la razón, para Penélope es bonito verlas puesto que la mayoría esconden una historia detrás. Las que estaban encima de Little Charles las colgaron una noche tranquila de otoño. Eran unas converse granates, aunque van perdiendo el color con las tormentas de Londres. Que Penélope recuerde, no había habido ninguna pelea allí ni era un barrio donde se viese venta de drogas. Además, por el barrio no se veían muchas zapatillas colgadas, por lo que descartaba que hubiese sido por ninguna batalla entre bandas. drogas o por seguir la moda. "Quizás sea un deseo de lograr algo difícil o imposible, de querer alcanzar lo inalcanzable. No siempre puedes tener lo que quieres, pero no lo sabes hasta que no lo intentas. Eso es lo que hace a la vida emocionante, la incertidumbre. Por ejemplo, la incertidumbre que me invade cuando pienso en Juanito...".






"¿Que hago, Little Charles?" - piensa Penélope, mientras da un trago al té - "Tonta," - suspiró - "you can't always get what you want. Si al menos supiese lo que quiero...".

24 de julio de 2009

¿Cenamos en Londres?


Pretzels, esa pequeña maravilla de galleta tostada y salada con forma de lacitos.

Es uno de mis pequeños vicios, ya sea como aperitivo o como amenizador de largas esperas. Por ejemplo, cuando tienes que estar en el aeropuerto un par de horas antes de tu vuelo. Así inicié mi andadura el 22 de Mayo.

Embarqué con mi bolsa de pretzels y mi D60 al hombro para dirigirme a Londres hasta el 25. Un viaje de un fin de semana alargado, aprovechando que el 24 era Bank Holiday en el país británico. Eva estaba en Londres colaborando en un proyecto durante 15 días y mi viaje pretendía ser una sorpresa para ella, emulando al anuncio de Iberia, para cenar en un restaurante londinense. Claro que por las horas que eran, casi de madrugada, esa noche no hubo ni cena en un restaurante londinense ni sorpresa. Tuve que avisar a Eva para que me recogiese en Luton, cargándome del tirón todo el romanticismo de mi viaje.


Al día siguiente, sábado, salimos de casa a las 7 de la mañana, desayunando por el camino para llegar a coger los tickets de nuestra reserva de tren a Brighton en la estación de Victoria. Al llegar a Victoria, nos encontramos con una cola en taquillas pero conseguimos coger los tickets y entrar en el tren in extremis. Antes de pasar a la zona de asientos, el tren ya había comenzado su viaje. Brighton en una hora, o lo que es lo mismo, en un abrir y cerrar de ojos puesto que nos pasamos el viaje durmiendo.


Al llegar a Brighton, una visita por los Lanes, una visita a los casinos, tallarines chinos de aperitivo, unas pizzas para comer, una siesta en la playa de piedras interrumpida por una avioneta que insistía en hacer espectáculo aéreo sobre nuestras cabezas.

Volvimos a Londres por la noche y pensamos el plan para el día siguiente: Quedar con Alberto (antiguo compañero de trabajo), visitar Candem Town, charlar y tomar el aire en Hyde Park.


El día más tranquilo se convirtió en el más cansado de todos. Nos despertamos tarde, desayunamos camino de la estación de metro y nos dirigimos a Candem donde nos encontramos con Alberto. Pateamos Candem mirando puestos, visita obligada a Cyberdog, un indio casi nos regala todas sus mochilas, nos decía que le pusiésemos precio a sus artículos en venta. Comimos y nos tiramos al césped de Hyde Park hasta que a buena hora se me ocurrió pasear. Londres es una ciudad estupenda para hacerlo y nos pusimos en marcha. Bajamos Hyde Park, dirección Albert Hall donde tocaba Clapton durante casi un mes seguido (ojalá lo hubiese sabido antes, para comprar entradas). Y de ahí a el museo de ciencias naturales y Gloucester road.


Al llegar a casa, la noche fue divertida. No diré como pero nunca me termino de acostumbrar a otras camas y siempre tengo algún accidente. En esta ocasión la cama se terminó, caí al suelo en el siguiente orden, cabeza, espalda, piernas. Durante la caída al foso y siguiendo los actos reflejos de Tarzán para evitar graves lesiones, me agarré al nórdico arrastrándolo conmigo en su totalidad, que al finalizar arrastró consigo a Eva. La caída de Eva, fue algo espectacular puesto que se sentó literalmente sobre mi cabeza. Bendita moqueta.

El Lunes teníamos pensado ir a Madame Tussauds. Es un museo que para mi gusto debe ser visita obligada. Es cierto que es de pago (20 librazas por persona, aunque te hacen 2x1 con la travel card, que si vas en metro ya la tienes) y también que son figuras de cera para hacerse fotos con ellas por lo que mucha gente no le ve sentido. Sin embargo, la calidad de las estatuas es impresionante, es el mejor museo de cera del mundo y están detalladas al máximo. Además la visita por el Chamber of Horrors (el pasaje del terror, donde se puede ver la guillotina real que decapitó a Maria Antonietta) y un paseo en cochecito siguiendo la historia de Londres.


Después de dejarnos la tarjeta de memoria en fotos dentro del Madame Tussauds y practicar con las reflex, nos fuimos hacia el Big Ben y al London Eye. Nos tumbamos un segundo en el césped pero.... ese césped tiene algo especial. Nada más sentarte te entran unas ganas inmensas de hacer volteretas, el pino, ... o a intentarlo por lo menos.

El martes recogí mis cosas, Eva se dirigió al trabajo y yo a coger el EasyBus que me llevaría de vuelta a Lutton y posteriormente a Madrid. Y esta es la pequeña historia de lo que iba a ser una cena en Londres.