2 de julio de 2014

Lecciones de La Habana

Son ya más de treinta años paseándome por este mundo poniendo un pié delante del otro y mirando lo que me rodea, viviendo historias, creándolas y algunas olvidándolas pero sobretodo recogiendo información de lo que pasa a mi alrededor e intentando quedarme con la mayor cantidad de conocimientos posibles.

Hace ya nueve años que aterrizamos un grupo de cuarenta universitarios en el aeropuerto José Martí de La Habana, en torno a las diez de la noche. Recogimos las maletas y nos dirigimos hacia el autobús que habíamos contratado para llegar hasta el hotel, delante del malecón.


Llegamos sobre las 12 de la noche y, tras dejar los equipajes en las habitaciones, bajamos unos pocos en busca de algún sitio para cenar, por lo que preguntamos a unos chicos cubanos que esperaban en la puerta del hotel a turistas para guiarles por La Habana de noche a cambio de unas monedas.

Tras pensar que a esas horas en pocos sitios podríamos cenar, a uno de ellos se le ocurrió que podía llevarnos callejeando a la casa de otro amigo suyo que hacía pizzas todas las noches, pero estas pizzas sólo las hacía para la gente del barrio. Aún así decidimos probar, por lo que nos dirigió hacia allá.

Las calles eran oscuras, apenas un farol cada dos manzanas dejaba ver un poco del asfalto y en alguna esquina, en solitario, aparecía algún paisano que miraba fijamente a nuestro grupo. "Van conmigo" - repetía nuestro guía, y estos saludaban con la mano y apartaban la mirada.

Llegamos a una ventana a pie de calle, donde nuestro guía se detuvo y le preguntó si podría hacernos unas pizzas y el precio. Tras negociar nos lo comunicó: "Son pizzas de queso, solo queso y masa. El precio sería un peso convertible*". Obviamente accedimos.

Esperamos sentados en la acera y cuando las recibimos las pagamos, un peso convertible por cada una de ellas, como habíamos entendido, sin embargo a lo que se referían era a un peso convertible por todas ellas. Nos negamos en rotundo y les pagamos un peso convertible por cada una tal y como habíamos decidido y aquel grupo de amigos cubanos nos invitó a entrar en una de las casas para no cenar en la calle.

Aceptamos la invitación, sentados en tres sofás con varias décadas de vida encendieron una radio mientras se ponían a bailar entre ellos y minutos mas tarde una chica bajó por las escaleras de la casa invitándonos a subir arriba con ella si a alguno nos apetecía.


 Tras terminar las pizzas nos despedimos de ellos y nuestro guía nos acompañó de nuevo hasta la puerta del hotel. Mantuvimos contacto con ellos durante toda nuestra estancia en La Habana, bebiendo ron en el malecón la última noche e intercambiando opiniones, en su mayoría políticas, sobre España y La Habana.

Esta es únicamente una de las muchas aventuras que nos ocurrieron en un viaje de tres días de duración a la Habana y cuatro días en Varadero, el estándar de viaje de fin de carrera. Sin embargo, a mis 21 años me llevé de ese viaje más que un recuerdo, una lección, que provocó que cambiase de manera radical la forma de ver a las personas, entender la vida como una recopilación de anécdotas, a dejar de considerar los objetivos como inalcanzables y la necesidad de seguir conociendo con el paso del tiempo el porqué de algunos comportamientos humanos.

*En Cuba se manejan dos monedas oficiales, los pesos cubanos y los pesos convertibles. Los pesos cubanos son la moneda que utilizan los cubanos y los pesos convertibles son monedas creadas para el turismo que guardan la paridad con el dólar. En 2005 un peso convertible equivalía a 25 pesos cubanos. En 2013 se ha anunciado la unificación de la moneda.

20 de enero de 2014

Soy un trabajador de la vieja escuela, caballero

Tal y como dije en mi última sesión de terapia: "Soy un trabajador de la vieja escuela, caballero".
Quizás me dejé llevar por la comodidad de aquél elegante sofá rojizo, con su correspondiente cojín a juego en uno de los extremos sobre el que, contra toda norma de educación y protocolo, me permití apoyar la cabeza.

 - Buenos días, ¿qué tal esta semana? - Saludó mi psicólogo.
- Desde hace aproximadamente un minuto ha experimentado una cuantiosa mejoría, aunque tengo alguna pregunta que hacerle desde la última sesión, ¿puedo?
- Por favor, adelante.
- Este sofá... dígame, este sofá, ¿donde lo adquirió?, ¿es de pluma? es excepcionalmente cómodo.
- Desconozco su origen en concreto, encargué la elección de un sofá cómodo dentro de un presupuesto limitado, claro está, que facilitase la relajación de mis pacientes, indispensable para un buen diagnóstico y seguimiento. ¿Ha notado algún cambio con lo que respecta a su comportamiento en esta última semana?
- Mírelo, aquí lo indica, IKEA. Un buen sofá siempre lleva una etiqueta en reconocimiento de su fabricante. I.K.E.A., posiblemente iniciales de algún nombre, vaya usted a saber, pero lo cierto es que no existen muchos apellidos que comiencen por K en este país, ¿verdad? Más bien apostaría por algo centro europeo, Alemania, tal vez Austria...
- Suecia
- Lamento decirle que Suecia actualmente no se encuentra en el centro de Europa, sino en el norte del continente y jamás se movió de allí.
- No, quiero decir que IKEA es una empresa sueca, bastante reconocida.
- Entiendo. Reconocida ha de ser; tal perfección sólo se logra con una amplia experiencia en el manejo de la madera, la pluma y la tela. Un buen diseño y un montaje no nacen de un día para otro. Esta calidad se paga.
- No lo discuto, aunque difiero en su opinión acerca de la construcción de dicho mueble.
- Créame, sé reconocer un asiento de calidad y este es uno de ellos.
- Dicho esto, hablemos de su última semana, las novedades desde la última sesión.
- ¡Se lo compro! ¿Cuánto pide por él?
- ¿Cómo?
- Le preparo una oferta, dígame un precio inicial.
- Oh, por favor, no se preocupe, estos muebles se fabrican en serie, hay cientos de sofás iguales a este. Le puedo facilitar la dirección del almacén IKEA más cercano a su casa.
- Entre usted y yo, pese al exceso de publicidad con la que se taladra al ciudadano a diario, sigue habiendo gente que no se deja engañar. No se hacen dos sofás iguales, de la misma forma que no se hacen dos Stradivarius idénticos. Usted ya tiene una edad, similar a la mía observando sus canas, y podría afirmar pertenece al mismo grupo de gente que yo.
- ¿A qué se refiere concretamente?
- Soy un trabajador de la vieja escuela, caballero, al igual que usted. Nos importa un trabajo bien hecho, nos fijamos en los detalles y nos volcamos en obtener un resultado excelente y único. ¿No es usted de éstos?
- Sí, claro.
- Entonces dígame, ¿por cuánto estima usted que podría vender este sofá?

Allí se quedó el sofá, en mitad de la consulta. Se me heló la sangre cuando estimó su precio original en unos pocos cientos de euros e hice muestra de mi carácter reaccionando ante lo que consideré, descaradamente, una falta de respeto hacia un fabricante con reputación y fama internacional. Como entenderéis, no he vuelto a pisar la consulta de este señor; si subestima de esta manera a personas de fama mundial es evidente que hace lo mismo con sus pacientes.

Llevo ya unas semanas ejercitándome mentalmente por mi cuenta para combatir aquel estancamiento del recién jubilado que me obligó a consultar a numerosos especialistas (y rechazarlos a todos). Para ello leo diariamente los tres periódicos principales de las distintas tendencias políticas, resuelvo metódicamente los pasatiempos que se publican en los mismos: a las once de la mañana, durante el café, las sopas de letras. Tras la comida, las palabras cruzadas. Y por último, durante mi merienda, los sudokus.

Además de la práctica de lectura diaria y los pasatiempos, completo mi tiempo con diversas series, normalmente de suspense, que elegía por el método de elección tan famoso por antiguo como por aleatorio: ensayo y error.

En este aspecto, he de reconocer que no siempre acierto con lo que escojo, como fue el caso de la serie Superagente 86. La carátula del pack de vídeos mostraba a un señor vestido de traje sosteniendo una pistola con una expresión a medio camino entre la seriedad y la sorpresa, que bien podría pertenecer a un fotograma de las famosas historias de Ian Fleming. Nada mas lejos de la realidad. Hombre de métodos, aquello que empiezo lo acabo, por lo que tuve que enfrentarme a una sucesión de 135 episodios, 5 temporadas de pura comedia sin apenas pinceladas de mi ansiado suspense.

Decepcionado pero sonriente a partir de entonces busqué productos que se adaptasen a mis gustos basados en grandes plumas como Sir Arthur Conan Doyle. Fue cuando encontré la adaptación Sherlock de la BBC.


Más que satisfecho con la misma, mis sentidos se agudizaron siguiendo los mismos patrones que sigue Benedic Cumberbatch*. Me daba cuenta poco a poco que cada vez que leía el periódico, mi visión practicaba una especie de zoom hacia la gramática utilizada que me daba información sobre la actitud del redactor, su estado de ánimo e incluso su país de origen.

Como todas las tardes, me senté en la cafetería de mi barrio a tomar un Earl Grey con leche. "A 90 grados, como siempre" - le recordé al camarero, que asintió con una ligera sonrisa lateral.Y desplegué mi periódico para completar el sudoku.

Algo en los tres últimos días estaba fallando, esos sudokus no eran correctos. Por algún motivo que se me escapaba siempre había alguna línea en la que se repetía un número. Empecé a pensar que esto era una señal. "Quien diseña estos pasatiempos está intentando llamar la atención, pero, ¿por qué?". Y lo que es más raro aún, no reconoce los errores en la fe de erratas, es una señal que pasa casi desapercibida.

- Eso es un cinco, no un dos. - Me informó el camarero mientras me servía el té.
- ¿Perdón?
- El número de esa casilla, es un cinco, no un dos. Se ha equivocado.
- Oh, vaya, a ver...
- Ya hay un cinco en ese cuadrado, por lo tanto solo le queda una opción.
- Tienes razón.
- Lo siento, le he fastidiado el entretenimiento.
- No no, en absoluto, no te preocupes. - respondí con ironía.

El café seguía a 90 grados y se me había agotado la fuente de diversión, por lo que miré alrededor. Cuatro mesas más ocupadas y una pareja que recogía para marcharse. "No van a tener una buena tarde"- pensé. "Está claro, unas caras bastante serias, y además no han dejado apenas propina. Unas monedas de cobre a juzgar por el sonido contra el mármol de la mesa.

Al lado un joven, de alrededor de los 30 años, escribiendo notas en un cuadernillo de estos.. ¿como se llaman? Moleskite o molesnike o algo así. Rubio y de piel clara, algo poco común en Madrid. Será extranjero, quizás sueco, como el sofá aunque todavía no lo puedo confirmar. ¿Y para qué confirmarlo? no es tan interesante de donde es, se reconoce bastante fácilmente que, con la rapidez con la que se mueve el bolígrafo, está escribiendo en su lengua materna, sobre, por ejemplo, Madrid.


Rápidamente noté una escena de amor en la mesa opuesta al joven. Estaban sentados uno al lado del otro, lo que significa que la relación está consolidada. Las parejas que se empiezan a conocer no se sientan tan cerca, se suelen sentar uno frente al otro para estudiarse y cuando crece la complicidad, instintivamente, se acercan para compartir. Son pequeñas pistas que apenas se perciben.

Ella es mucho más joven, un hecho cada vez más típico. Viendo la ropa que lleva él, bien vestido con camisa y pantalones con pinzas, intenta dar una imagen más joven, quizás para intentar disminuir la diferencia de edad con su pareja, pero créeme, querido amigo, las apariencias no lo son todo. Esas minúsculas gafas de vista cansada que reposan al lado de la carta juegan en tu contra.

Por otro lado he de reconocer que la chica es bastante guapa. ¿Enamorada? No, imposible. Sigue siendo una chica joven, de veintipocos años, sabe que no es la edad para comprometerse con una relación estable. Vestido atrevido, sabe como venderse y esta vez ha conseguido cazar a un buen hombre, con dinero como demuestra ese brillante reloj de su muñeca.

Inquientante, verdaderamente inquietante. ¡Vaya! ¡el señor sale a fumar! Aprovechemos."

- Buenas tardes
- Buenas tardes
- Perdone, ¿tiene un cigarro? acabo de pagar la cuenta y la máquina no acepta tarjeta y...
- Oh sí sí, tenga.
- Muchas gracias, ¿fuego? me lo he dejado todo en casa.
- Aquí tiene...

Como no fumador me costó mucho más de lo habitual encender el cigarro, provocándome una pequeña reacción de toses consecutivas.

- ¿Está bien? - Si, no se preocupe - respondí a duras penas.
- No fuma usted a menudo, ¿verdad?
- A diario. - Respondí tajante para no levantar sospechas - Desde que murió mi esposa practico a diario, aunque no acostumbro a fumar tabaco... tabaco... ¿de que tipo es este tabaco?
- Rubio
- Rubio, ya decía yo, cuánta diferencia con el que fumo.
- El negro es mucho más fuerte.
- Una vez que el cuerpo se acostumbra no quiere otra cosa. Ya no somos jóvenes.
- Juventud, quién la tuviese.
- ¿Ha estado usted casado? - Pregunté descaradamente.
- ¿Perdón? Sí, sí, hace ya tanto que me casé que podría decir que ni me acuerdo - contestó sorprendido mostrando el anillo.
- Ese día, para bien o para mal nunca se olvida. Vuelvo dentro - dije aplastando contra el suelo aquel cilindro de papel llamado excusa.

Volví a sentarme en mi silla para confimar las sospechas que me tenían en vilo. La muchacha le recibió con una sonrisa dejando el móvil a un lado, se sucedían los guiños y las muestras de cariño. El roce de las manos intentando ser casual, palabras que coloreaban mejillas no permitían que hubiese lugar a duda.


Molesto por este despropósito escalado y con un enfado potenciado ligeramente por la baja temperatura de mi infusión me levanté con decisión del asiento y me acerqué a la mesa de los dos tortolitos.

- Caballero, señorita, entiendo que soy causante de un profundo malestar acercándome de esta manera a su mesa. No obstante, mi aparición la considero justificada por el grave error y falta de ética que se está llevando a cabo desde hace 45 minutos en este lugar. Siendo ustedes los protagonistas del bochornoso espectáculo de pareja con su actitud no solo se están desprestigiando ustedes mismos, si es que les queda algo de buena reputación, sino que están mostrando una imagen incorrecta a aquel joven extranjero sentado enfrente de ustedes y que toma notas en su agenda sobre su viaje a Madrid.
- Oiga, de extranjero nada que me he criado en Móstoles. - Me corrigió desde el fondo.
- ¿Pero de qué está hablando? - preguntó la víctima - ¿Se ha vuelto usted loco?
- Respuesta alterada - observé sonriendo - Tan típica de las personas que se sienten culpables... ¡Señores! aquí tienen ustedes un nuevo caso de algo cada vez más común en nuestra sociedad. Fíjense bien, él, ya con cierta edad, una vida estable y pudiente, cansado de su esposa busca alternativas más jóvenes y divertidas. Por otro lado ella, cansada de los chicos de su edad a los que aparta por ser "todavía unos críos", busca una persona que pueda costear sus caprichos, evitando la necesidad de esforzarse para conseguir objetivos a corto plazo, sintiéndose como una mujer al estar rodeada de gente que supera ampliamente su edad pero sin abandonar su niñez al sentirse protegida por alguien que podría ser, sin lugar a dudas...
- Su padre. - Me interrumpió ofendido.
- ¡Exacto!
- Usted no sabe quien soy yo, detective de pacotilla.
- Se equivoca, acaba de ser usted retratado. No solo sé perfectamente quien es usted, sino que ahora mismo todo el establecimiento lo sabe.
- Ha intentado escalar el Everest con chanclas. Soy el dueño del establecimiento donde usted está montando esta farsa, y esta señorita llena la mayor parte de mi corazón, su única deducción correcta, puesto que es mi hija. Por favor, abandone mi local.

Cerrada la investigación abandoné la cafetería. Me había dejado un cabo sin explorar, pero a mi favor diré que padre e hija no compartían ningún rasgo por lo que, gracias a dios, la niña había heredado todo de la madre.

"De la madre o del padre... " - se me iluminó la cabeza - "porque estoy seguro de que él no es el padre."

Lo investigaré.

*Benedic Cumberbatch da vida a Sherlock Holmes en la serie Sherlock emitida por la BBC.
*Las imágenes han sido extraidas de Pinterest.

3 de julio de 2013

Cool Bearded Shapers: Taller de surf shape

Cool Bearded Shapers
Surfboards





Hace apenas unos días ha nacido una nueva seña de identidad en el mundo del surf: Cool Bearded Shapers.
Aunque parezca irónico pensar que el surf es un deporte que no tiene su sitio en una ciudad sin mar como Madrid hay varias empresas y comunidades que confirman que este planteamiento es bastante erróneo. Basta con buscar información sobre Up Surf Club, La madrileña de surf o Cool Bearded Shapers para darse cuenta de que el surf en la capital también está vivo. Y bien vivo.

El surf se ha ido poniendo de moda y es cada vez es más accesible a todo aquel que desee practicarlo, las escuelas en la costa se multiplican y los grupos de alumnos cada vez son más numerosos. La opción de asistir a un surfcamp durante una semana es una gran alternativa para los padres que buscan un complemento de verano para sus hijos en verano o incluso para aquellos padres que buscan probar lejos de la rutina del resto del año.

Con la llegada de estos nuevos negocios han surgido un gran número de aficionados de todas partes del país y las comunidades del interior de la península no se quedan atrás. Madrid ofrece entrenamientos específicos de agilidad, fuerza y equilibrio en gimnasios como complemento y perfeccionamiento de surf que se realizan sin necesidad de estar sumergido en el agua. Además también consta de una de las mayores comunidades de aficionados a un deporte afín al surf como es el longboard, cuya práctica ayuda a potenciar la coordinación, el equilibrio y la velocidad de reacción. Por estos motivos, que Madrid no tenga mar, no impide que se pueda evolucionar en el surf como en cualquier otra comunidad.

Gracias a esta posibilidad, ha sido posible llevar a cabo un proyecto en el cual tengo el orgullo de formar parte. Se trata de Cool Bearded Shapers, un grupo de cuatro shapers madrileños que se vuelcan en la construcción y reparación de tablas de forma artesanal y personalizada para todo tipo de clientes. ¿Quieres saber más? ¡Contáctanos a través de facebook!

Qué ofrecemos

En el mundo del surf la mayor inversión a realizar es la compra de una nueva tabla.

La cantidad de factores que hacen que una tabla sea diferente a otra hace que sea complicado cumplir con las exigencias de cada aficionado. No siempre se encuentra la tabla perfecta para la condición física, la altura, el peso, el tipo de olas y el estilo que una persona quiere practicar ya que los estándares son muy generales por lo que no están adecuados a una persona en concreto sino a un perfil.


La posibilidad de encontrar una tabla a medida para un surfista no patrocinado a un coste asequible se reduce a la fabricación manual mediante un shaper. Los shapers suelen localizarse en zonas costeras siendo muy difícil de localizar shapers en el interior de la península, como por ejemplo en Madrid.

Debido a la creciente afición de los madrileños por el surf y a esta falta de fabricantes locales, pretendemos ofrecer a los clientes una forma de obtener sus tablas con la máxima personalización posible.

Además de la construcción de tablas, Cool Bearded Shapers también repara golpes y roturas en tablas, realiza modificaciones y adaptaciones y asesora a los clientes para que puedan obtener una tabla que cumpla por completo sus expectativas.


Nuestra historia

Al ser de Madrid mis huidas al mar requerían una gran inversión de dinero, por lo que en verano del 2011 a través de un conocido foro logré ponerme en contacto con varios aficionados al surf en Madrid y plantear una primera escapada a la playa. Aquella escapada fue, en temas de surf y sobre todo condiciones meteorológicas, nefasta, pero acababa de nacer un grupo de veinte amigos de Madrid, entre los que estaba Monti, con una afición en común y con una forma muy fácil de coordinarse: un grupo de facebook.

Un mes antes de esta quedada acababa de crearse una comunidad en Facebook a nivel nacional llamada Surf y Viajes, al que nos unimos días después y consideramos el alma de este grupo y nuestra forma principal de organizarnos. Esta comunidad no busca más que la comunicación entre aficionados, sin ánimo de lucro y se mantiene entre todos, facilitando así, mediante los viajes en grupo, beneficiar a sus miembros compartiendo gastos o incluso de descuentos por acudir en grupo.

Poco después, y conociéndonos solamente de dos días, Monti y yo, junto a otros dos miembros de Surf y Viajes cogimos de nuevo el coche para practicar surf durante nueve días seguidos en el sur de Portugal.

Nuestra afición fue creciendo conforme nos escapábamos fines de semana hacia Cantabria principalmente, Galicia, Asturias e incluso Canarias. Precisamente el destino de Canarias fue propuesto por unos desconocidos hasta ese momento Josema y Javi en el muro de Surf y Viajes y Monti, de nuevo, se animó a unirse a aquel vuelo.

Actualmente el grupo Surf y Viajes sigue creciendo a diario y consta a día de hoy de 438 miembros habiendo pasado menos de dos años de su creación. Desde el grupo han llegado a realizarse viajes espontáneos de fin de semana de hasta 26 personas y quedadas organizadas de alrededor de los 30 asistentes, todas ellas con un ambiente excepcional.


A la par Javi estudiaba las técnicas de shape y comenzaba a hacer tablas para él y sus amigos, entre ellos Josema. Con cada tabla corregía los defectos que se encontraba en la anterior y poco a poco mejoraba sus creaciones y se fabricaba sus propias herramientas. Josema nos enseñó su tabla en una escapada y pudimos probarla en el mar Monti y yo. Este fue el principal motivo por el que nos interesamos desde el primer minuto por la construcción de tablas y nos pusimos en contacto con Javi para que nos ayudase con nuestras futuras tablas.

Monti, Javi y yo hicimos cuatro nuevas tablas basándonos en modelos comerciales pero personalizándolos para adaptarlos a nuestra forma física y estilo de surf. Fueron cuatro días de trabajo en el taller que dieron lugar al manual que escribí hace unos meses en este mismo blog.

A partir de entonces siempre viajamos con nuestras propias tablas tanto a escapadas nacionales a Somo o San Vicente de la Barquera como a grandes viajes a Bali comprobando que éstas funcionan tal y como las habíamos diseñado. Nuestra afición por construir tablas se transforma poco a poco en pasión, atendiendo peticiones de amigos tanto de reparaciones como de fabricación.

"¿Y por qué no nos lo tomamos más en serio?" - Nos preguntamos. Cuatro barbudos flipados sumergidos en un taller con lijas y foam durante días para que podamos seguir con lo que ya no es una mera afición, sino un forma de vida. Cuatro barbudos flipados, cuatro shapers barbudos, four Cool Bearded Shapers.

26 de abril de 2013

Cuatro días en el taller de shape (Parte IV)

El secado del gelcoat es más rápido que el de la capa de resina en la fase de laminado, apenas unos minutos dependiendo de la exposición al sol. Conviene vigilar un poco el proceso de secado ya que el gelcoat puede alcanzar una temperatura alta.

La tabla adquiere ahora un tacto muy suave y resbaladizo, con lo que hay que tener cuidado con su manipulación. 

Es momento de los lijados finales para terminar la tabla.

Lijados finales 


Lijado para reducir gotas
Pese a que hayamos tenido gran cuidado a la hora de aplicar el gelcoat y la resina para no dejar gotas o reducir su grosor es habitual que se produzcan nuevas imperfecciones durante la fase de secado.

Con una lija manual bastante abrasiva reduciremos estas imperfecciones. Normalmente se localizan cerca del canto tanto en la parte inferior como en la superior.

Lijado de tapones
Con la misma lija manual aprovechamos también para reducir los tapones y la mezcla de resina y microbalones que hemos usado para fijarlos. El objetivo de este lijado es alisar la parte inferior de la tabla sin que sobresalgan los tapones para aumentar la parte plana de la tabla y favorecer su deslizamiento.

Conforme vamos rebajando podemos ir cambiando de lija disminuyendo el grano para ajustar lo más posible. Es preferible usar lijas manuales cuando son muy abrasivas puesto que el lijado es mucho más controlado que con las eléctricas. Conforme bajamos el grano podemos utilizar lijas eléctricas orbitales o tipo ratón.

Con el uso de lijas eléctricas se ha de poner especial cuidado ya que, debido al rozamiento, la temperatura de la parte lijada aumenta. Es recomendable ir reduciendo poco a poco cada una de las partes a la vez.

El proceso de reducción de tapones se ha de realizar de la misma manera para el tapón de sujeción del invento, en la parte superior de la tabla.


Lijado en seco del resto de tabla
El objetivo de este lijado es alisar los posibles escalones que nos hayamos dejado con los lijados anteriores. Para esto se utiliza una lija no muy abrasiva montada sobre una esponja con una lijadora orbital.

De esta forma no haremos surcos cuando desplacemos la lijadora por encima de la tabla ni el lijado se verá afectado por la forma de los dedos al agarrar una lija.

El lijado en seco se realiza por ambas caras de la tabla y por los bordes.

En este momento es posible que, si nos hemos dejado alguna pompa durante el laminado, salgan a la luz, se pinchen o se astillen. Es posible realizar unas pequeñas reparaciones con un poco de fibra o de gelcoat en la zona, dejándolo secar de nuevo y lijando de nuevo.

Lijado al agua
El último lijado de la tabla se realiza al agua con una lijadora orbital con una lija de grano muy fino y a media velocidad.

Este lijado tiene dos objetivos principales, el primero sacar a relucir el foam a través de la fibra y darle brillo y el segundo comprobar que el agua desliza correctamente por la parte inferior de la tabla.

Nosotros pusimos las tablas inclinadas en dos caballetes y dejamos caer agua desde la cola hasta la punta con la ayuda de una ducha de jardín.

Lo primero de todo es observar que el agua cae correctamente por la parte inferior sin detenerse en algún punto y empapando toda la tabla. Si quedan huecos o se rompe la caída del agua en algún sitio probablemente no hayamos disminuido del todo esa zona.


Estas imperfecciones pueden provocar vibraciones a la hora de surfear por lo que es recomendable reducirlas. Para ello secamos la zona, lijamos para disminuirla y volvemos a comprobar con el agua.

Con respecto al aspecto visual, será suficiente una o dos pasadas por encima con la lijadora para dejarla perfecta, dependiendo del grado de pulido que busquemos.

Se recomienda no pulir en exceso la parte inferior de la tabla. Si el pulido de la parte inferior no es perfecto, quedarán pequeños poros (no apreciables al tacto) que, al surfear, se rellenarán de agua. El rozamiento del agua de estos poros es menor que el rozamiento de la tabla contra la superficie del mar, por lo que se produce un efecto similar al famoso acuaplanning que consigue que la tabla deslice más rápidamente.

Una vez finalizado este proceso toca probar y disfrutar de las tablas en el agua.

Tipos de fallos y correcciones más comunes
Personalmente los clasifico en dos tipos de fallos: estéticos o de estructura.

Llamamos fallos estéticos a los que afectan únicamente al aspecto visual de la tabla como por ejemplo, pelusas o pelos encima entre las capas de fibra, huellas de dedos o zonas donde se aprecia la rejilla de la tela de fibra.

Estos fallos pueden pasar desapercibidos hasta el lijado final y no se deben eliminar puesto que habría que agujerear la fibra para llegar hasta ellos. El único remedio consiste en pintar la tabla como último paso.

Los fallos de estructura son aquellos que afectan al comportamiento de la tabla en el agua y pueden estar provocados por multitud de errores en la construcción.


Los errores en la fibra tales como arañazos o golpes que no afecten al foam se pueden arreglar con resina, gelcoat o productos como el Solarez. Si no habéis salido del taller y os ha quedado resina os recomiendo que elijais esta opción.

Si el fallo lo habéis encontrado en el agua y no disponéis de ningún producto, podéis usar parafina como solución temporal.

Los errores en fibra que afectan al foam pero no al stringer o alma, se han de arreglar en un taller. Se realiza una mezcla de resina con microbalones como la usada para pegar los tapones de las quillas e invento y se rellena la parte de foam afectada con esta mezcla. Por último se vuelve a realizar el proceso de laminado de la tabla para que no entre el agua.

Si el golpe ha afectado al alma de la tabla, la reparación será similar a la anterior salvo que el alma no se puede reconstruir y la tabla terminará partiéndose con el uso. El alma es de madera y su función es aportar flexibilidad al foam y a la fibra frente a golpes. Al estar rota la tabla no recuperará correctamente su posición original por lo que la vibración terminará rajando el foam y la fibra hasta partir la tabla en dos.

Los fallos en la colocación de las quillas solo pueden resolverse creando de nuevo los agujeros de los tapones.


22 de abril de 2013

Cuatro días en el taller de shape (Parte III)

Gracias a la fibra de vidrio la tabla es totalmente impermeable pero, pese al aspecto de la tabla, todavía nos encontramos a mitad de camino de terminar el trabajo. Es hora de trabajar con las quillas.

Las quillas son las responsables principales por las que una tabla avanza hacia adelante o realiza giros. Sin ellas no habría agarre dentro del agua y la tabla podría deslizar en cualquier sentido siendo ingobernable.

Colocación de las quillas
Una quilla mal colocada puede arruinar una tabla. Las quillas tienen tanta importancia que hasta se llega a afirmar que "No hay una tabla mala, sino quillas mal colocadas".

Antes de agujerear la tabla para colocar las quillas creo que es conveniente hablar un poco de cómo afecta la posición, tamaño y el número de quillas al comportamiento final de la tabla.


Número de quillas
Las quillas actúan de timón, el borde frontal afilado corta el agua haciendo que circule por sus paredes. Las paredes hacen resistencia en el agua para que la tabla no se deslize lateralmente.

Si aumentamos el número de quillas en la tabla, tenemos mayor número de paredes de quillas la tabla será mucho más estable, o lo que es lo mismo, mucho más difícil de girar y por lo tanto, más rápida en la ola.

Dependiendo del tipo de tabla se ponen distintas combinaciones de quillas. En las shortboards se suelen usar tres, en las retro o las fish se suelen colocar dos o cuatro y en los longboard una.

La opción más polivalente es colocar tapones para cinco quillas aunque la configuración más habitual es de tres quillas.

Tamaño y forma de las quillas
Cuanto mayor sea el tamaño de una quilla, mayor pared tendrá y por lo tanto más estabilidad. Las quillas de gran tamaño son muy utilizadas en el mundo del longboard. 

Hay quillas más picudas que otras, más estrechas por el pico, redondeadas, rectas, terminadas en pincho, terminadas en círculo... En definitiva, cientos de variantes. Para todas se sigue la misma filosofía, cuanto mayor sea su superficie, mayor será la resistencia y ofrecerá mayor velocidad y peor maniobrabilidad.

Distribución de las quillas
Reduciendo ya el número de quillas a tres, que es el estándar, otro de los aspectos que afectan al surf es la distancia que las separa. Tanto para la distancia entre las quillas laterales, o entre las quillas laterales y la quilla central, cuanto más separadas estén entre si las quillas, menos cerrado será el giro de la tabla.

Por otro lado, con respecto a las quillas laterales, si éstas están alejadas del borde los giros serán menos cerrados.

Dirección de las quillas
La quilla central apunta hacia el frente de la tabla siempre, pero las laterales no son paralelas. Esta característica permite que la tabla pueda girar.

Las quillas laterales apuntan, también tomado como estándar, hacia un punto situado a un metro por delante de la punta de la tabla. 

Como todos los demás aspectos, el constructor puede decidir aumentar o disminuir la distancia a la que enfoquen para que sea menos o más maniobrable respectivamente. 

Inclinación de las quillas
Además del hecho de que las quillas laterales no apunten al frente, éstas también tiene una inclinación, por lo que no son perpendiculares a la tabla. Este ángulo varía normalmente entre 4º y 8º con respecto a la vertical.

Cuanto mayor sea el ángulo mejor girará la tabla pero más lenta avanzará.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, nos ponemos a preparar los agujeros de las quillas.

Antes de taladrar debemos medir y pintar con un lapiz dos puntos por quilla, uno por tapón, asegurándonos que tienen la separación entre ellas que deseamos y, muy importante, que las quillas laterales se separan la misma distancia del borde.

Estas medidas se realizan siempre desde el borde, no desde el alma, puesto que tras lijar el foam la posición del alma puede haber cambiado y no estar situada correctamente en el centro de la tabla.

Taladramos el agujero en la fibra y el foam hasta llegar a la fibra del otro lado de la tabla, sin atravesarla. Si no alcanzamos la fibra del otro lado corremos el riesgo de que la quilla se apoye únicamente en el foam y que el mar, al ejercer fuerza sobre la quilla, cambie su posición, genere grietas en el foam o incluso rompa la tabla.

Igual que en la fase de laminado, a oscuras, preparamos una mezcla de resina con virutas y polvo de foam o microbalones y llenamos los agujeros a media altura, rellenando bien los huecos y situando los tapones cola quilla puesta encima.

Situamos la quilla con la orientación y la inclinación deseada, fijamos con lija de carrocero y secamos la mezcla al sol. Si, tras secar, vemos que nos quedan huecos, rellenamos con más mezcla de resina con fibra y volvemos a secar. 

Una vez seca toda la mezcla, retiramos las quillas de los tapones y colocamos la tabla en los caballetes para el glaseado con gel coat.

Glaseado con gelcoat
El gel coat es una mezcla de resinas que da a las tablas un acabado de gran calidad y se utiliza para aumentar la resistencia de la fibra y mejorar el aspecto final tras el lijado. Hay dos tipos, el de resina epoxy o el de poliéster insaturado.

Nosotros trabajamos con el poliéster insaturado, más barato y más común, aunque cada vez se ven más tablas de epoxy, que destacan por su resistencia a los golpes. Para construir las tablas de epoxy se usa un foam menos denso y por lo tanto más ligero.

Realizamos de nuevo dentro del taller la mezcla de resina con el estireno parafinado, aproximadamente un 10% de la mezcla, para conseguir nuestro gel coat. Notaremos que está bien ligado porque la resina se enturbia y va disminuyendo su densidad.

Volcamos el gelcoat sobre la tabla y la extendemos de la misma forma que lo hicimos en el laminado, aunque esta vez, al ser más líquida, podemos utilizar un pincel, con lo que ganamos tiempo.

Hay que tomar las mismas medidas que tomamos con el laminado anteriormente: no dejar huecos sin empapar, extender por los bordes eliminando las posibles gotas que puedan aparecer, evitar que entre gel coat en los tapones de las quillas y reducir lo máximo posible para ahorrarnos trabajo en el lijado.

De nuevo se realiza el secado al sol y se repiten los pasos para la parte superior de la tabla.

20 de abril de 2013

Cuatro días en el taller de shape (Parte II)

Una de las cosas más bonitas de este proyecto es que, tras las primeras tomas de contacto con el foam y una vez hecho el lijado inicial, ya podemos ver casi con todo detalle el resultado final de la tabla.

El trabajo a partir de ahora consiste en crear las capas de fibra necesarias para envolver el foam y hacer que el conjunto sea totalmente impermeable, aportando rigidez. Es el momento de hablar del laminado o el glaseado.

Laminado
Las tablas de surf llevan, normalmente, tres capas de fibra de vidrio.

La aplicación de la fibra de vidrio depende mucho de los fabricantes aunque casi todos coinciden en poner dos capas de fibra de vidrio en la parte superior y bordes y una sola en la parte inferior. La razón es que la parte superior la tabla sufrirá golpes de los pies, por lo que las dos capas protegerán más al foam que una sola. 


Cuantas más capas de fibra de vidrio pongamos a la tabla, más resistente será el conjunto, pero también mucho más pesado ya que cada litro de resina de poliéster pesa alrededor de dos kilos.

Los pasos en los que nosotros aplicamos la fibra son dos. La primera capa de fibra se aplica por la parte inferior de la tabla. Para ello extendemos la tela de fibra de vidrio que exceda unos 7 cm por la punta y otros 7 por la cola y se recorta siguiendo el canto de la tabla para dejar también por los bordes laterales 7 cm de más.

Una vez recortada con la forma de la tabla, para evitar pliegues y pompas de aire en los picos (cola y tail) se hacen unos pequeños cortes en forma de triángulo. Esto también nos será útil a la hora de aplicar la fibra de poliéster.

Pasamos a aplicar la fibra de poliéster, uno de los procesos más complicados y pesados de la fabricación de tablas de surf. Para ello debemos ser rigurosos en seguir los pasos con el fin de que el acabado sea perfecto.

Hay dos tipos de fibra de poliéster, una de ellas solidifica en contacto con el aire entre 15 y 30 minutos. La otra solidifica por la acción de rayos UVA y es la que utilizamos y recomendamos nosotros. Si es la primera vez que hacéis tablas lo mejor es trabajar sin presiones y la resina con secado UVA garantiza que podamos trabajar todo el tiempo que queramos con ella en un sitio alejado de la luz solar, así que acordaos de cerrar la puerta de vuestro taller.

Para aplicar la fibra de poliéster la calentamos un poco previamente para que fluya mejor y la volcamos sobre el alma de la tabla. La extendemos con una paleta del centro hacia los extremos gradualmente, fijándonos en que no quede absolutamente ningún trozo de fibra sin empapar, arrastrando las posibles pompas que se forman debajo de la fibra hacia los bordes y recogiendo la resina que gotea por los bordes para reutilizarla.



Una vez que hayamos extendido la resina por toda la parte inferior de la tabla pasamos a empapar los bordes que cuelgan por los laterales de la misma forma, sin que quede ningún trozo seco ni pompas por debajo de la fibra y plegamos con cuidado los bordes hacia la parte superior de la tabla, que ahora mismo está enfocando hacia el suelo desde la mitad de la tabla hacia el nose primero y desde la mitad de la tabla hacia la cola después.

El glaseado de las tablas se trabaja del centro hacia los extremos para que el rocker nos facilite la extensión de la resina. Cuanta más resina quitemos de encima de la fibra, menos trabajo tendremos después en el lijado y más resina podremos reutilizar.

Si se queda alguna pompa de aire debajo de la resina pueden pasar dos cosas: que termine pinchándose con el desgaste y entre agua al foam, pudriéndose y haciendo la tabla terminará siendo inservible o que permita que el foam tenga una zona sin resistencia que le permita vibrar con el uso y termine partiéndose.

Dejamos la tabla a secar al aire libre con los rayos del sol vigilando de vez en cuando que la fibra no se despegue por los bordes y que se va secando. Una vez seca dadle la vuelta para que se solidifique la fibra por los bordes bien y volvemos de nuevo al taller.

Es el turno de un repaso rápido con la lija a la fibra de la parte inferior y los bordes, con cuidado de no lijar el foam. Hay que reducir las posibles gotas de resina que se solidificaron al secar y cualquier imperfección que impida que las nuevas capas de fibra se ajusten bien al contorno de la tabla.


Cuando ya hayamos terminado, volvemos a limpiar la tabla de polvo con un compresor de aire y aplicamos las capas superiores de fibra.

Nosotros creamos una sola estructura de fibra de vidrio con dos capas de tela y una sola aplicación de resina puesto que una sola estructura tiene mayor resistencia que dos independientes. La primera capa de tela se recorta ajustada al borde, sin que sobre por los laterales. Encima pondremos la segunda capa de tela de la misma manera que hicimos con la inferior, con unos 7 cm sobrantes por los laterales. Si tenéis pensado aplicar algún logo*, éste es el momento.

Extendemos la resina por la tabla de la misma forma que hicimos con la parte inferior, recogiendo de nuevo la mayor cantidad de resina para reutilizarla y evitando las pompas poniendo mucha atención ya que al superponer dos capas de fibra es mucho más fácil que entre aire.

Por último, sacamos las tablas al sol para que se sequen.

*Para la aplicación de logos su usa papel cebolla o papel vegetal. Se imprimen en una impresora de tinta, se dejan secar bien para que no se mezcle la tinta con la resina y se sitúan entre las dos capas de fibra de la parte superior. Si usáis papel vegetal, más grueso que el papel cebolla, recortad lo más ajustado al dibujo que podáis para evitar que se note el borde del papel. 

Aplicad unas gotas de resina sobre la primera capa de fibra, situad el logo encima y extended la resina por encima del logo eliminando pompas de aire y dobleces en el papel. Cuando se haya empapado bien la fibra debajo del logo, colocad de nuevo la segunda capa de fibra por encima del logo y seguid aplicando la resina de la misma forma que hicisteis con la parte inferior de la tabla.

18 de abril de 2013

Cuatro días en el taller de shape (Parte I)

Nuestra última aventura del mes ha consistido en meternos en harina con las tablas de surf y su construcción.

Hace unos cuantos meses, un compañero, Javi, se puso manos a la obra con algunos amigos encargando los materiales para hacerse sus primeras tablas de surf. Toda una aventura que a Monti y a mí nos produjo tal envidia que nos animamos a hacer nuestros propios diseños por si algún día se volvía a repetir.

Diseñar y construir tablas de surf no te deja indiferente. Como en la gran mayoría de estas actividades y trabajos, el empezar desde la materia prima, manipularla directamente y obtener un producto que cumple su función es un gran motivo de satisfacción. Obviamente se cometen fallos de los que te das cuenta tarde y no tienen arreglo o te obligan a realizar cambios sobre la marcha, pero al final esto no es más que una nueva excusa para que no te pase con la siguiente tabla que hagas, porque la vas a hacer.

Teniendo en cuenta esta facilidad de adicción y a punto de empezar a diseñar tu prototipo, la primera pregunta no es "¿Qué tabla me hago?", como pensaría mucha gente, sino "¿Qué tabla me hago primero?".

Llegó la primavera, y con ella, supuestamente, el sol que permitiría secar la resina de las tablas. Javi nos avisó para encargar los materiales, nos reunimos para comentar los diseños y empezamos a concretar nuestras ideas.

Proyecto Surf-Shaper Barbudos Flipaos

Objetivos: 2x 5'11", 1x 6'2", 1x 6'6"
Materiales: Foam preshapeado, resina, gelcoat, fibra.
Otros materiales: tapones de quillas, tapones de invento, quillas, fundas, inventos.
Herramientas: Lijas manuales de distintas durezas, lija eléctrica orbital, lija tipo mouse, pinturas, pinceles, caballetes, manguera + ducha de jardín, brochas y cervezas, compresor de aire.
 
Importación y Preshape
Las tablas de surf están hechas de un material llamado foam (espuma), similar al que se usa en embalajes de electrodomésticos aunque bastante más compacta y con un tacto algo diferente.

La manipulación de los productos químicos cuya reacción produce este material es altamente tóxica y la fabricación viola las leyes de medio ambiente de la mayoría de los países del mundo por lo que únicamente se pueden fabricar legalmente en Australia y Sudáfrica.

Debido a este problema, la única solución es importar el foam desde estos dos países.

El foam se recibe en una forma bruta similar a un helado de polo con diferentes anchuras y longitudes y con el alma de madera ya integrada a mitad de tabla (se corta el foam a ojo por la mitad, se coloca el alma y se pega de nuevo). A partir de ahí el trabajo de la tabla se traslada por completo al taller de shape.

Para facilitar el trabajo al shaper, existen unas máquinas automáticas que realizan la fase de preshape. Estas máquinas son impresoras gigantes que tallan en tres dimensiones el foam bruto siguiendo las indicaciones de un ordenador a través de programas como AkuShaper o BoardCAD, ambos gratuitos, donde previamente se ha realizado el diseño definitivo.

La máquina de preshape comienza a recortar el foam, dejando un margen de error por exceso de aproximadamente una pulgada o pulgada y media y sin detallar ni el nose ni la cola. Esta pulgada y media de más será rebajada mediante el lijado por el shaper en la siguiente fase.

Shape
Una vez encargados los preshapes al intermediario y proveedor recibimos por correo todos los materiales necesarios para construir nuestra tabla, así que preparamos el taller con todas las herramientas que utilizaríamos de ahí en adelante.

En esta fase lo más importante son los caballetes para situar el foam a una altura adecuada para trabajarla comodamente. Nuestro objetivo es lijar el foam con todo detalle para dejar la tabla con su forma final.

Es muy importante dedicar el tiempo necesario a cada uno de los pasos ya que todas las imperfecciones que dejemos en cualquier fase van a tener que ser corregidas en el lijado final, que es la fase más pesada. Cuantos menos cabos sueltos dejemos, menos duro será el lijado y menos errores acumularemos.


Para ello lo más recomendable es seguir un orden. Lo primero refinar la punta y la cola que no vienen preshapeadas, como indiqué anteriormente. Hay que asegurar que la cola es simétrica, de lo contrario la tabla tendrá un comportamiento extraño en el agua. La simetría en la punta es principalmente estética ya que esta rara vez se encuentra en contacto con el agua.

Para el lijado la cola podemos empezar con los bordes y después rebajar en grosor. Conforme rebajamos en grosor la cola hasta el límite deseado hay que alisar la parte superior e inferior de la tabla hacia los bordes para evitar dejar un escalón.

La punta se trabaja de la misma forma que la cola. Se recomienda también redondear el alma en la punta para evitar visitas al hospital cuando las tablas estén en el agua.

Una vez realizadas la punta y la cola, pasamos al cuerpo de la tabla rebajando las marcas que quedaron del preshapeado. En este paso también hay que poner cuidado para no dejar escalones y bajar el grosor gradualmente desde el alma hasta el borde. En el lijado del cuerpo (tanto superior como inferior) se ignora el alma, que quedará a mayor altura que el foam.

En el caso de la parte inferior de la tabla, se ha de lijar en plano ya que es la parte que va a deslizar sobre el agua.



Solamente se permite una excepción: los cóncavos.

Los cóncavos dirigen el agua hacia las quillas y dan mayor velocidad y estabilidad a la tabla pero penalizan en giro. Si se quiere incluir un cóncavo se realizará al final del proceso de shape, después de los bordes.

Por último se trabajan los bordes en dos fases: cola y resto de tabla.

Los bordes en la cola han de ser en ángulo recto desde el alma hasta un palmo por delante de las quillas laterales. Los bordes del resto de la tabla serán redondeados para facilitar la entrada del canto en la ola a la hora de girar. La transición entre ambos tipos de borde no puede ser brusca.


Para terminar el proceso de shape se ilumina la tabla con dos luces laterales a media altura. Se usa este método para comprobar los defectos ya que se proyectan sombras y son muy fáciles de ver. Si se utiliza una luz vertical, las sombras se anulan y no se apreciarán las imperfecciones.

Una vez corregidos los defectos de lijado y comprobado que el foam está completamente liso se comprueban los bordes.

El método más fácil para comprobar los bordes es situar la tabla con la cola sobre tus pies y deslizar las manos por ambos cantos a la misma velocidad. Si se nota que un borde está más afilado que el otro a una determinada altura, se lija el borde y se continúa la inspección hasta el final de la tabla.

Durante el lijado en la fase de shape se llena todo el taller de polvo de foam. Nosotros utilizamos un compresor de aire para limpiar la tabla.

Como detalle final, se suelen poner las medidas de longitud, anchura y grosor en la parte inferior de la tabla con lápiz y la firma del shaper.

Incluiremos también los puntos donde taladraremos para incorporar los tapones de las quillas.

Antes de pintar* o aplicar la fibra en el siguiente paso, limpiamos bien el polvo de la tabla.

*Existen varios métodos para pintar tablas de surf. El tradicional consiste en pintar directamente el foam antes de cubrir la tabla con la fibra o bien tintar las resinas que se aplicarán en la fase del laminado. La tercera forma, la más usada hoy en día, es aplicar la pintura una vez terminada la tabla.

La primera forma es la más resistente frente a accidentes puesto que para llegar a ella se ha de atravesar la capa de fibra, pero la pintura puede afectar a la construcción impidiendo que la fibra de adhiera correctamente al foam. La segunda impide realizar ciertos diseños puesto que la resina se ha de extender a lo largo y ancho de la tabla, por lo que no se puede dibujar en detalle. Por último, la pintura en el proceso final permite corregir el diseño, pero en caso de accidente, es mucho más fácil que el color salte.

Además de estas tres posibilidades hay una cuarta opción que es usar fibra de algodón impresa. Esta modalidad se usa desde hace unos pocos años, pero es excesivamente cara puesto que hay que considerar la forma final en el diseño del dibujo de la fibra y es bastante costoso imprimir en tela de esas características.

28 de febrero de 2013

Por Santiago matamoros y cierra España

Contaban las crónicas de hace centenares de años que allá por el año 844, exactamente el día 23 de mayo, posiblemente un martes, tuvo lugar la batalla de Clavijo entre cristianos y musulmanes por la defensa o conquista, dependiendo del bando escogido, del territorio riojano. 

Dirigía las tropas cristianas el rey Ramiro I de Asturias, quien se negó a seguir pagando tributos a los emires árabes, con especial hincapié en el tributo de las cien doncellas. Recordemos por un momento aquella frase que rezaba, no sin cierta razón, que España es Asturias y lo demás, tierra conquistada, y con este concepto parcial de la futura España, puesto que el país estaba todavía sin formar, se derramó la sangre de ambos bandos en las cercanías del pueblo riojano de Clavijo, tierra de vid, olivo y cereal. 

En aquella época las batallas no solo adquirían importancia por el territorio ganado o perdido sino que era la forma común de demostrar el poder de un pueblo y las consecuencias herían los sentimientos fuertemente arraigados en la cultura contemporánea representados por palabras como honor, valentía, deshonra y humillación. 

Por defender estos sentimientos o evitarlos, los soldados se unían apoyándose entre ellos con verdades y mentiras y se solía incorporar a esta comunidad la bendición divina de rigor, de Dios o de Alá, que no dudaban en fortalecer las líneas de cada bando como quien convierte una ficha en una dama por llegar al final del tablero. 


No tan descarado como en las batallas griegas donde se medían las fuerzas héroes y deidades varias, quiso Dios por iniciativa personal colocar en esta batalla un caballo blanco más en las líneas cristianas, color de las fichas con las que jugaba en ese instante, detrás de la línea de los pobres peones con los que soñaba en ese momento y con los que lucharía Ramiro I al día siguiente. 

Aquel caballero designado fue ni más ni menos que el mismísimo Santiago Apóstol, también llamado Santiago el Menor, que le indicó al pobre Ramiro que le pidiese ayuda en el momento de la batalla que tendría lugar pocas horas después. 

Comenzada la batalla, aceros de distintas formas y filos cortaron las palabras, el aire e innumerables vasos sanguíneos y en mitad de la batalla se oyó la voz de la invocación al unísono en las tropas de la cruz similar a aquel "Liberad al Kraken" que tomaba la siguiente forma "Dios ayuda a Santiago". Y con estas palabras mágicas llegó el caballero, clavando espuelas y arremetiendo contra los enemigos cortando cabezas por doquier, con el actual sombrero de peregrino y su conocida vieira anudada al cuello, dando la batalla por vencida y arrasando a las tropas moras que constaban de cinco mil efectivos, titular arriba titular abajo. 

A partir de entonces Santiago tomó un nuevo título: Santiago Matamoros. Y más adelante otra frase histórica: "Por Santiago y cierra España". 

Haciendo honor a esta gesta y a la ayuda prestada, se formó la orden de caballeros de Santiago y se instó a las tropas a peregrinar en dirección a la tumba del apóstol descubierta en el año 813 en el lugar donde hoy se levanta la catedral más internacional del país. 

En aquellas filas trabajaba tenazmente el soldado Pelayo, un joven que sobrevivió a la gesta pese a los problemas encontrados. Todavía impresionado por los hechos, corrió hacia su casa para reunirse con su esposa y contarle de forma verbal, ya que eran pocos los agraciados que sabían escribir, el episodio que acababa de presenciar. 

INT. NOCHE. CASA DE PELAYO E ISABEL 

 Se oye un golpe de nudillos rápido en la puerta e Isabel se apresura a abrir 
ISABEL
 ¿Quién es? 

PELAYO 
Abre Isabel, ¡rápido! 

Isabel abre la puerta rápidamente y salta sobre Pelayo, que camina con dificultad por el peso de Isabel y sobretodo de su armadura. 

ISABEL 
¡Pelayo! Dios mío, ¡estás vivo! !la batalla fue muy sangrienta! 

 PELAYO
Claro pequeña, hace falta mucho más para acabar con la vida de tu amado. Ten cuidado con tus ropas, se están manchando. 

ISABEL 
Al diablo mi vestido, ¿cómo ha sido? ¡Eran muchísimos moros! 

PELAYO 
Toma asiento que te lo cuento. 

Isabel toma asiento rápidamente y Pelayo le explica la historia con alta gesticulación. 

PELAYO 
Pues allí nos acercamos, con su majestad a la colina. Enviamos a David, que en paz descanse, como portavoz hacia la mitad del prado y cuando llegó el enviado árabe, éste, sin mediar palabra alguna, desenvainó su acero cortándole de un solo golpe la cabeza. 

 Isabel agacha la cabeza como símbolo de pena. 

PELAYO 
Ya nos lo advirtió su majestad: "Antes de que los cabellos rubios toquen el suelo, señal de que la batalla tendrá lugar, gritaremos a la vez Dios ayuda a Santiago" y así lo hicimos, cargando instantes después contra las tropas que se acercaban a gran velocidad hacia nosotros y de repente, una sombra blanca pura, sujetándose el sombrero y con una concha al cuello, nos adelantó a todos sesgando pechos, brazos y piernas de tres en tres por cada uno de sus espadazos dejando un camino de cuerpos inertes tras de sí que nos guio hacia la gloria en escasas horas. 

ISABEL 
(incrédula) 
¿Es cierto esto? ¿Con ayuda del apóstol? 

PELAYO 
Por supuesto, querida, le tomé una instantánea en mitad de la batalla, mira: 

  

ISABEL 
Pero eso no parece una instantánea, Pelayo, es más parecido a una pintura. 

PELAYO 
Ya sabes, los filtros de Instagram.

6 de febrero de 2013

#QueDureMoyano


Spot: Localización.

Aplicado al deporte, spot es el lugar donde se practica cualquiera de sus modalidades y, en consecuencia, es la cuna de un cúmulo de éxitos, una colección de fracasos y un ramo de amistades.

En los spots se comparte y se siente en compañía, se enseña y se aprende, hasta tal punto que ese lugar pasa de ser un pavimento pisado a una casa al aire libre, y por lo tanto, haciendo uso de la famosa expresión maternal "respeta las casas de los demás como respetas la tuya", hemos de cuidarlo.

Llevo apenas un año y un mes subido a una tabla de long y desde entonces veo que este deporte, que anteriormente desconocía, crece de forma exponencial en personas que lo practican. Es un placer ver que chavales quinceañeros y señores que dejaron atrás los treinta y todos se suben cada día a estas tablas grandes con cuatro ruedas y comienzan a patear por el asfalto.

El boca a boca, la creciente publicación de videos en canales abiertos de Youtube y Vimeo principalmente y la espectacularidad del longboard, una combinación de movimientos explosivos algo menos complejos que el skate por las características de las tablas pero mucho más armónico que éste han provocado un efecto llamada.

De la noche a la mañana cada vez hay más gente que utiliza el longboard como método de desplazamiento económico, salubre y limpio. Las empresas diseñadoras no para de aumentar el catálogo con sus diseños; tablas largas de dancing, cortas tipo Penny, longskates, clásicas pintails, balas de downhill, agresivas de freeride, polivalentes de freestyle, nerviosas de slalom, y un sin fin de mezclas y nuevos estilos que se depuran con el tiempo.

Por desgracia este efecto llamada repercute directa y muchas veces negativamente en el uso y disponibilidad de los spots.

Cuesta de Claudio Moyano

La cuesta de Claudio Moyano, también llamada cuesta de los libreros e incluso cuesta de los patinadores es un spot mítico de Madrid. Tan mítico que se puede hablar de patinadores locales en esta cuesta, que la frecuentan a diario para perfeccionar sus trucos y compartirlos con los demás. En esta cuesta se han dado millares de consejos que han permitido a más de uno seguir conservando sus tobillos. Pío Baroja da fé de ello desde su posición privilegiada en lo alto de la cuesta.

Hace apenas unos meses era impensable encontrar más de una veintena de personas en total en este lugar a no ser que se hubiese planeado algún evento, algunos patinando y otros descansando. Se respetaban los turnos, se pedía perdón en el caso de romper trazadas, etc... Actualmente se pueden llegar a contar hasta 50 personas en pie esperando su momento.

Es comprensible que esperar 7 u 8 turnos como pasaba antiguamente, no es lo mismo que esperar 45, por lo que la gente se tiende a organizar en grupos y lo que antes era una cuesta grande, ahora se divide en tres cuestas pequeñas consecutivas. ¿Qué puede significar esto? Que aumenta la peligrosidad en el spot y, en consecuencia, que se planteen medidas que prohíban o impidan la práctica del longboard y el skate.

Y es que, lamentablemente, en la mayoría de las caídas se pierde el control de la tabla, que continúa avanzando cuesta abajo cogiendo velocidad hasta encontrar algún obstáculo que la haga detener. Este obstáculo puede ser una pared, un caballete de algún puesto o un tobillo de alguna persona que, haciendo honor a la naturaleza de la cuesta, pasea por esta calle peatonal.

No nos olvidemos nunca de que Moyano es, ante todo, una calle peatonal, es decir, para el uso de peatones. Y ha de respetarse.

La cantidad de accidentes que han tenido lugar en esta cuesta, con sus respectivas discusiones, ha puesto en estado de emergencia la práctica del patinaje en este lugar, incluyendo denuncias que han provocado la imposición de multas a quien patinase y la vigilancia de la cuesta por algunas patrullas de la policía. Esta situación, como ciudadano y patinador, es muy preocupante.

#LibrosDeDíaPatinesDeNoche

A raíz de estos enfrentamientos, Raúl (@rrrraulsc), uno de los patinadores más activos de Madrid, se interesó por promover una solución sensata al problema y trabajó en la idea del respeto mutuo entre patinadores y libreros en la cuesta.

Con el sentido común y el respeto como pilares principales, se dio nombre a un deseo que todos tenemos en mente, que se adaptó a los nuevos tiempos en formato hashtag de Twitter: #QueDureMoyano.

Tras varias y largas charlas con los dos colectivos, se llegó a fundar un lema que promover por la conservación del spot como lugar frecuente de patinadores. Este lema es: Libros de Día, Patines de Noche.

Con tal fin, se fabricaron una serie de camisetas mostrando el mensaje que muchos lucimos orgullosos algunas tardes mientras patinamos. Cuidar nuestro spot es fundamental para poder disfrutar de él y es posible pese al momento que atravesamos.

No se trata de imponerse a nadie, ni que los libreros se impongan a los patinadores ni viceversa. Seamos sensatos y ganemos todos. Como patinadores frecuentes de Moyano sabemos que a partir de cierta hora los puestos de los libreros cierran y disminuye el número de personas que pasean por la cuesta. A partir de entonces podemos disfrutar de nuestro spot al máximo sin provocar accidentes.


Durante el tiempo en el que haya gran afluencia en la cuesta, utiliza las alternativas, que son muchas y además no están muy alejadas, como por ejemplo la cuesta del Ángel Caído. Además, el suelo de Moyano es bastante especial y la tabla se comporta diferente a como se comporta en nuestro terreno más habitual, el asfalto. No hay que encasillarse.

Madrid Longboard Crew
 
Una de las características de Madrid es lo que muchos llaman la familia, la Madrid Longboard Crew.

Al contrario que en otras ciudades, Madrid tiene una comunidad amplia de longboarders agrupados en una sola crew a la que todo el mundo que practique este deporte, independientemente de su nivel y categoría, está invitado a unirse.

Al igual que todas las crews, se organizan eventos a lo largo del año para disfrutar del deporte en conjunto en infinidad de actividades. Estas convocatorias pueden llegar a tener cientos de participantes como en el caso de las antiguas Noches en Negro, el Día internacional del Longboard, etc.

Pese a la creciente creación de pequeñas comunidades de amigos, creo que es muy positivo mantener viva esta gran comunidad que invita al compañerismo y lucha contra el aislamiento.